La prueba del ascensorImagínate la siguiente situación: tienes programada a las 10.00 h una presentación para exponer tu gran idea germen de una futura empresa a un importante inversor. Al entrar en su despacho lo encuentras poniéndose el abrigo y te dice: “Lo siento mucho, pero debo salir inmediatamente. Cuénteme su idea mientras bajamos a mi coche”. ¡Horror! Debes explicar tu mensaje a una persona decisiva durante el trayecto desde su despacho hasta el garaje, trayecto que en el caso mejor os llevará a lo sumo cinco minutos. ¿Podrías condensar en tan breve tiempo y sin transparencias tu presentación planificada para 45 minutos apoyada por un impresionante despliegue pirotécnico en PowerPoint?

El iWeekend llega a Madrid

Hoy, cincuenta emprendedores procedentes de toda España se reunirán en el Ayuntamiento de Madrid con motivo de la celebración del iWeekend para enfrentarse a la misma tesitura, conocida en el mundo anglosajón como elevator’s pitch. Estos emprendedores deberán realizar una presentación desnuda de un máximo de cinco minutos de duración, sin apoyo multimedia, armados únicamente con el poder de persuasión de su palabra y la fuerza creativa de sus ideas.

El problema de la mayoría de las presentaciones es que se pretende decir demasiado en demasiado poco tiempo. Como resultado, la audiencia recibe más información de la que desea, necesita o puede asimilar. El escenario inmisericorde descrito fuerza a clarificar el mensaje y hacer el contenido ajustado y simple. No hay tiempo para introducciones erráticas sin foco. No hay tiempo para historias, anécdotas, estadísticas, datos, cualquier elemento que no venga al caso. No hay tiempo para proporcionar detalles irrelevantes. El mensaje o se hace simple o no llega. Los ponentes deben esforzarse por encontrar cuál es su mensaje fundamental y expresarlo de manera que sea comprendido sin ambigüedades por la audiencia. Si no van directos al grano, no llegan a ningún sitio.

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La próxima vez que prepares una presentación acuérdate de estos emprendedores y hazte la siguiente pregunta: ¿Sería capaz de sintetizar mi presentación en cinco minutos y sin PowerPoint? Puede que nunca te veas ante semejante reto, pero qué duda cabe que te beneficiarás enormemente de este ejercicio. Te ayudará a ver con claridad cuál es el mensaje fundamental de tu presentación y cuáles son los detalles secundarios. En palabras de Javier Reyero: “La síntesis es un proceso de renuncia y selección admirada por todos”. El buen orador se queda con lo imprescindible (selecciona) y elimina lo intrascendente (renuncia). Sólo así consigue comunicar su gran idea incluso en sólo cinco minutos.

Sintesis

¡Suerte a todos los emprendedores que esta tarde compartirán su gran idea con nosotros en el iWeekend!

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