“Confusio”, como su propio nombre indica, inventó la confusión. ¿Chino o japonés? ¡Qué más da! Era muy antiguo, eso sí.
Nada sustituye un profundo conocimiento del tema
Deberías presentar solamente sobre aquellos temas que conoces a fondo y únicamente la información que dominas. De esta forma, reduces el riesgo de ponerte en un aprieto si te hacen preguntas que no sabes responder por puro desconocimiento del tema.
No vayas a creerte que sólo durante las preguntas se darán cuenta de si dominas la materia. Mucho antes de que se inicie el turno de preguntas, se hará evidente, incluso para una audiencia lega, si posees una comprensión completa y un dominio amplio y sólido del tema. La extensión del conocimiento de un orador se revela de maneras sutiles, especialmente en la articulación de frases y en la precisión de las afirmaciones.
No pongas en una transparencia nada que no sepas explicar
Un pequeño corolario del principio anterior es que nunca deberías incluir elementos en tu presentación que no sepas explicar, algo que ocurre a menudo cuando das la charla de otro o cuando alguien te ha hecho las transparencias. Deberías siempre saber explicar todo lo que aparece en las transparencias, ya que la audiencia las verá y podría preguntar sobre algún pequeño detalle en el que ni siquiera habías reparado. Hazlas tú mismo o revísalas antes de la presentación: que no sea durante la charla la primera vez que las ves.
Di no
Debes aprender a decir “no”. Nunca des una charla sobre cuyo tema no poseas un amplio conocimiento y una pasión sincera.
“Eso es fácil de decir, pero ¿y si me obligan?”, estará pensando más de un lector. Si no hay escapatoria posible, pues haz la presentación. Eso sí, sé consciente de que probablemente será un desastre.
Guárdate un as en la manga
Cuando expongas tu presentación nunca muestres todo lo que sabes. Guárdate algo para el turno de preguntas. Puedes incluso llevar transparencias de refuerzo si anticipas que puedan interrogarte sobre alguna cuestión y mostrarlas al responder, pero no durante la presentación.
Cuidado, que no estoy diciendo que algún compinche entre el público te haga preguntas de lucimiento. Aunque censurable, es una técnica muy extendida.
Si lees tus transparencias, pareces idiota

Pingback: Si puedes medirlo, puedes mejorarlo: la importancia del post-evento « El Arte de Presentar
Pingback: Las cuatro excusas más habituales para no ensayar antes de tu presentación « El Arte de Presentar
Pingback: Si sientes pasión por el tema de tu charla, contagiarás entusiasmo en tus presentaciones « El Arte de Presentar
Pingback: ¿Puede exponerse una presentación de 30 minutos sin transparencias ni discursos escritos? « El Arte de Presentar
23:05
ana
quisieraconsejo sobre como presentar a un conferenciante.no se si poner su curriculum academico o solo hablar un poco de el.por fabor aconsejadme.
9:28
Gonzalo Álvarez Marañón
Yo recomiendo hablar sobre él, presntar al ser humano, con alguna historia o anécdota sobre él, con hechos que lo acerquen al público. Normalmente, citar una larga lista de títulos académicos y puestos desempeñados aburre y distancia.
Pingback: No conviertas tu presentación en una sesión de karaoke « El Arte de Presentar
Pingback: 17 errores (y medio) que debes evitar en una presentación tecnológica « El Arte de Presentar
Pingback: TEDxSol: si podemos contarlo, podemos hacerlo « El Arte de Presentar
Pingback: ¿A quién sirven tus transparencias? ¿A ti o a tu audiencia? « El Arte de Presentar
Pingback: 45 preguntas que deberías hacerte tras tu presentación « El Arte de Presentar