¿Quién no ha estado alguna vez en una sala de karaoke? El karaoke es adorado o aborrecido, no hay término medio: una o varias personas subidas al escenario con un micrófono en la mano cantando (o más comúnmente desafinando horrorosamente) sobre la letra que va apareciendo en un monitor. ¿Qué suele ocurrir? Cuando uno canta en un karaoke una canción que creía conocer bien, a mitad del tema descubre que en realidad desconocía la mayor parte de la letra. En consecuencia se producen desincronizaciones, se cantan pasajes con una melodía inadecuada, cuando uno cree que ha terminado el estribillo, resulta que reaparece de nuevo. Eso sin contar con que puede carecerse de dotes musicales, por lo que se terminan destripando hasta los mejores temas, entre las risas y aplausos del público. La audiencia simpatiza con el improvisado artista, siempre y cuando no se aferre al micrófono y quiera martirizarla canción tras canción.

Prepárate para no estar preparado: El arte de improvisar sobre un conjunto de transparencias

Partiendo de esta premisa, la empresa Imation ha patrocinado el torneo de PowerPoint Karaoke: uno sube al escenario y se le proyectan transparencias sobre las cuales debe improvisar una presentación. Como puede verse en los vídeos colgados en su página web, el resultado llega a ser verdaderamente cómico.

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Por otro lado, esta situación no tiene nada de especial, ya que la sufro a menudo en presentaciones comerciales, donde el ponente claramente está viendo en el momento de la presentación por primera vez unas transparencias que él no creó. Involuntariamente, está convirtiendo su presentación en una lamentable sesión de karaoke.

No conviertas tu presentación en una sesión de karaoke

Puede ser algo muy divertido para un torneo, pero causarás una pésima impresión si se nota que estás improvisando sobre el material que se está presentando en pantalla.

Muchas empresas dedican esfuerzos ingentes a desarrollar productos y servicios, pero luego fallan a la hora de comunicarlos. Muchos emprendedores incuban ideas inspiradoras, pero luego fracasan a la hora de contarlas y contagiar su entusiasmo. Muchos científicos realizan una gran labor investigadora, pero son incapaces de explicar al público la importancia de su trabajo.

¿Cuál es la causa de estos desastres comunicativos? No se concede suficiente importancia a la presentación: se delega en personal no cualificado, no se la ensaya, no se la mima. Los grandes líderes practican sus habilidades específicas una y otra vez durante años y años. Cuenta Carmine Gallo en su libro “The Presentation Secrets of Steve Jobs: How to Be Insanely Great in Front of Any Audience” que Steve Jobs empieza la preparación de sus presentaciones con semanas de antelación, revisando los productos y tecnologías sobre los que hablará. Jobs ensaya durante dos días completos antes de la presentación, solicitando feedback de los directores de producto en la sala. Jobs pasa innumerables horas trabajando sobre las transparencias y practicando las demos.

Si quieres realizar una buena presentación y dejar en buen lugar a tu empresa, debes cambiar tu concepto de presentación.

Cuatro cosas que DEBES hacer para que tus presentaciones no degeneren en karaoke

1. Conoce bien a fondo tu material, de manera que nunca aparezcan en tus transparencias conceptos que desconoces. No delegues en gente sin cualificación para presentar, es la reputación de tu organización la que está en juego.

2. Ensaya tu presentación cuantas veces puedas, para que tu discurso esté sincronizado con tus transparencias, especialmente si utilizan animaciones. Cuanto más ensayes, más natural sonarás y menos te afectarán los posibles desastres. Aunque cueste creerlo, la espontaneidad es el resultado de la práctica planificada.

3. Practica innumerables veces las demos, para que domines a fondo el producto mostrado. Concéntrate en lo esencial. Asegúrate de que se ve lo que haces. Una mala presentación puede arruinar el futuro de un gran producto.

4. No te aferres al micrófono, para que otros puedan participar. Nunca sobrepases el tiempo asignado a tu intervención. Deja que otros ponentes tomen la palabra. Y en especial permite al público participar. Escucha lo que tiene que decir.

Sólo así sonarás como un genuino artista, no como un karaokista.

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