“La única razón para dar un discurso es cambiar el mundo.”

—John F. Kennedy

El viernes pasado tuve el inmenso placer de ser  invitado a TEDxBilbao, cuya organización fue liderada por el omnipresente y omniservicial Jorge García del Arco. Rodeado de un magnífico equipo de colaboradores, ofrecieron un TEDx lleno de aciertos: un espectacular despliegue técnico a cargo de EITB y excelentes técnicos de imagen y sonido, un sugerente escenario diseñado por la artista y fotógrafa M’Angel Manovell, unas hipnóticas transiciones entre ponente y ponente orquestadas por el artista gráfico y musical Travis y, por supuesto, la elección de ponentes de primer nivel dentro y fuera del País Vasco.

En este evento participé además como patrocinador, ayudando a Moncho Ferrer en la planificación, estructura, diseño y exposición de su charla, titulada Building a future for Anantapur: Cast, Poverty, Education and Empowerment, que estará en breve disponible a través de Internet. Como sabrás, Moncho es hijo del recientemente fallecido Vicente Ferrer, impulsor de la Fundación que lleva su nombre, FVF, y de innumerables proyectos de desarrollo en el distrito de Anantapur, al sureste de la India. La FVF estuvo nominada al Premio Nobel de la Paz en el 2010 y vuelve a estarlo este año.

¿Cuántas personas conoces de las que puedes afirmar que están cambiando el mundo? Pues yo puedo afirmar con orgullo que he disfrutado del privilegio de trabajar con una de tales personas: Moncho Ferrer.

Parafraseando a Ralph Waldo Emerson, durante una presentación tus actos presentes y pasados hablan tan alto que no dejan a la audiencia oír tus palabras. Para que resultes creíble, lo que dices debe estar en sintonía con lo que haces. Para conectar con la audiencia, debes encarnar el cambio que deseas inspirar en ella, debes poseer las habilidades sobre las que enseñas, debes vivir aquello que comunicas. Porque tú eres tu mensaje. ¿Qué valores y creencias pueden leerse entre líneas en tus actos? ¿Qué imagen comunicas al hablar en público? La audiencia no es tonta y percibirá con claridad si tu mensaje está alineado con tu forma de sentir y actuar. Una cosa es hablar sobre lo que uno ha leído y otra muy distinta hablar sobre lo que uno ha vivido. No puedes inspirar en ellos un cambio que tú mismo no has experimentado.

Moncho Ferrer encarna sobre el escenario el mensaje que transmite. Es una persona que irradia paz, tranquilidad y una enorme fuerza interior. Algunas personas te inspiran con sus palabras. Otras, con su mera presencia. Moncho Ferrer es un personaje auténtico que no necesita hablar para comunicar.

¿Podemos de verdad cambiar el mundo con nuestras presentaciones?

Una frase que suena muy bonita en boca del ponente para poner el broche final a su charla y que por desgracia mucha gente no se cree es aquella de “cambia el mundo con tus presentaciones”. En efecto, cambiar el mundo puede antojarse un objetivo en exceso ambicioso, es más, incluso pretencioso: “¿Cambiar el mundo? ¡Venga ya! ¿Quién eres tú para creerte que puedes cambiarlo? ¡Por favor, baja a la tierra!”. El mundo es tan grande como tú quieras representártelo. Tu charla de 30 minutos puede transformar para siempre la vida de una persona. ¿No es eso cambiar el mundo? Cualquier cambio que inspires, por pequeño que sea, habrá transformado el mundo en un lugar mejor.

La autenticidad es la herramienta persuasiva más poderosa

Terminó Moncho su charla recordándonos que “todo es posible, puedes diseñar el futuro que desees”. Si puedes soñar un mundo mejor, entonces puedes construirlo. Si eres auténtico, crearás empatía en la audiencia y será más probable que les contagies tu entusiasmo. Si muestras una pasión sincera por superar todos los obstáculos, ganarás más oyentes para tu causa. Sé natural, sé auténtico, sé apasionado. En definitiva, sé tú mismo contando tu visión.

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¿Cómo cambian el mundo tus presentaciones? ¿A qué escala?