Montecarlo

Esta entrada ha sido amablemente escrita por Montecarlo, cuyo interés por explorar nuevas vertientes narrativas le ha llevado a hacer Storytelling para empresas, labor que realiza junto a Eva Snijders, su socia en Química visual, con quien es co-autor de la novela El consejo, una historia fascinante sobre el poder del Storytelling.

Yo, que siempre ando preguntándome lo que no debo y respondiéndome lo que no toca, me he sentado a escribir este post de la mejor manera posible, que para mí es con la mente tan en blanco como la pantalla.

El tema que se supone voy a tratar es “Storytelling y presentaciones”. Dicho esto, y con esa primera idea en la cabeza emborronando la perfecta vacuidad del monitor, me abandono al teclado y la escritura automática y anoto el título de esta entrada.

Algunos de los que lean esto recordaran la película “La extraña pareja”. Se trata de una obra de teatro (reconvertida en film) de Neil Simon, el hombre que nos ayudó, entre risas, a comprender mejor nuestro mundo y la naturaleza del alma humana. El título resume, de manera magistral, el conflicto y la problemática de la historia que plantea la obra.

La extraña pareja, me repito. ¿Por qué habré escrito eso? ¿Acaso no son así todas las parejas, extrañas?

Y ¿no es esa sensación de extrañeza fruto del reconocimiento tácito de que todos somos seres incompletos y, al mismo tiempo, únicos? Platón ya enunció la cuestión en estos términos, y la ilustró con una fábula maravillosa, la de la media naranja.

La extraña pareja de hoy está formada, por un lado, por el Storytelling, y por el otro, las presentaciones.

Mi duda es la siguiente: ¿pueden realmente considerarse una pareja? ¿Qué les caracteriza como individualidades y qué les une?

Storytelling es una forma de comunicación que se basa en la elaboración y exposición de un relato para la transmisión o el uso compartido de la información, vía emocional. (He simplificado la definición en aras de la brevedad, aunque creo haber conservado la esencia del concepto).

Presentación es un evento, un acto comunicativo, un formato, si se quiere, en el que un ponente transmite un mensaje a una audiencia. Para ello, se suele apoyar en algún tipo de documento (audio)visual. A menudo, aplicamos una metonimia y este elemento (el PowerPoint) acaba por denominarse presentación, aun siendo una parte de la misma, no necesariamente la más importante.

Visto así, entiendo que tanto el uno como la otra incluyen un objeto (el relato y la presentación metonímica) y se llevan a cabo gracias a un encuentro entre las partes.

¿Son entonces Storytelling y presentaciones una pareja (extraña o no)? Podrían serlo, sí, si esos elementos comunes fueran de la misma naturaleza. Dicho de otro modo: el Storytelling podría ser aplicable a las presentaciones si el objeto, el tipo de encuentro o ambos, coincidieran.

Y, ¿cómo saberlo? El objeto del Storytelling, el relato, puede cobrar muchas formas (también las del objeto de la presentación), aunque éstas siempre dependerán del objetivo establecido por el que conduzca la ceremonia (sea Storyteller o ponente).

Creo que no es el momento, ni el lugar para extenderme en esto, pero intuyo que esta comunión (por extraña que parezca), a veces se dará, y a veces resultará imposible.

Por lo que respecta al acto, me resulta difícil encontrar ese territorio común. No porque no exista o no pueda llegar a hacerlo, sino porque mucho tendrían que cambiar las cosas. Por regla general, el ponente no imagina la presentación como un acto de comunión, sino de simple transmisión unidireccional. Basta con fijarse en la distribución de las personas (el presentador enfrentado a la audiencia), para ver que allí no se va a compartir, sino a administrar y recibir.

Pero, como digo, no tiene porqué ser así (depende de cada uno de nosotros y de nuestras presentaciones).

Como suele suceder, la realidad, a diario, rebate y revoca teorías, y lo que parecía casi imposible no sólo se muestra como factible, sino también como probable.

Por eso, no se extrañen cuando, un día cualquiera, asistan a un evento en el que se encuentren con la extraña pareja. Si es así, celébrenlo y compártanlo, como yo voy a hacer con ustedes. Si no me creen, echen un vistazo a esta estupenda presentación de Hans Rosling, quien no alecciona ni enseña, sino que comparte y disfruta (la actitud y la intención son importantes).

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