David Torné

Esta entrada ha sido amablemente escrita por David Torné, profesional de las TIC y blogger dedicado a la productividad personal, GTD y el uso inteligente de la tecnología. David nos ofrece una recopilación de los aprendizajes obtenidos a través del proceso prueba – error en sus presentaciones, para regalarnos un punto de confianza y  perder el miedo, no el respeto, a esta vía de comunicación y divulgación.

1 Producción

Lo primero es lo primero, la preparación y preproducción del encuentro. Como ya ha contado otro productivo, J.M. Bolívar, no hay nada mejor que recurrir a la planificación natural para desplegar todo lo relativo a la exposición. No únicamente relacionando ideas o moldeando la actividad relativa a su preparación, también indagando en el propósito, la motivación y marcando los límites hasta donde queremos llegar.

A partir de este proceso genero las acciones y proyectos a completar para preparar la charla, el material de apoyo, la exposición oral y a mí mismo para hacerlo un poco mejor que la vez anterior. Controlo mi flujo de acciones a hacer a través de facilethings, una aplicación para gestionar tu actividad usando GTD. Recopilo todo lo que me hace falta, ya sean ideas, imágenes, citas, u otro material a través de Evernote.

2 Visión

Uno de mis mayores retos es crear una presentación de impacto, una base que permita enganchar al oyente lo suficiente para mantener su atención y desarrollar una historia como vía para exponer las principales ideas del tema en cuestión. El objetivo es claro: huir de esas diapositivas llenas de texto para expresar lo importante, buscando interesar al público a través de una imagen, que combinada con un enunciado escueto y con un tamaño de fuente adecuado, despierte el querer saber qué se esconde detrás de esa composición.

Evidentemente no es tan fácil. Lo primero es conseguir tener las ideas claras. Gracias a técnicas como la de los mapas mentales y la lluvia de ideas, generados dentro la planificación natural, puedo marcar una línea para definir qué se queda dentro o fuera de la planificación, e identificar las ideas principales agrupando los distintos conceptos que surgen. Una vez definidos puedes empezar a buscar material, escribir un mínimo guión y empezar a componer tu presentación.

3 Empatía

Si una de las bases es intentar conocer a la audiencia, conectar con ella se convierte en un reto. ¿Cómo hacerlo?  Yo me decanto por recurrir a mi experiencia personal para construir una historia con la que sentirse identificado. No es fácil, pero todo reside en la posibilidad de encontrar puntos comunes con los que el oyente pueda identificarse siendo un comienzo desde el cual arrancar un relato para plantear el problema desarrollando el camino hacia la solución.

Lo intento con una historia personal, vivida en primera persona, pero allí donde no llega la propia experiencia están los espacios comunes dibujados por situaciones convencionales que cualquiera haya vivido o que pueda identificar con facilidad. En mi caso, hablando de productividad personal suele ser sencillo encontrar ese nexo ya que a día de hoy por muy diferentes que sean nuestros perfiles, compartimos muchas actividades y formas de actuar en el trabajo.

Conseguir la empatía del público resulta imprescindible para que los principales conceptos perduren, fijándose a cierta profundidad en nuestra mente  y no se olviden al descargar nuestra memoria inmediata.  Tu presentación debe provocar la acción, solo así la idea transmitida perdurará.

4 Comunicación

Finalmente, el otro gran tema a tratar cuando hablas de eventos con público es cómo gestionar el rau rau que aparece entre 15 minutos ó 24 horas antes de enfrentarte a la jauría. Ya sé  que no se comen a nadie, pero la verdad es que por mucha experiencia que tengas eso sigue apareciendo. Supongo que con la experiencia se palia, pero para ti, que como yo eres un amateur, te propongo una preparación previa a nivel individual.

Podríamos llamarlo una distorsión de nuestro punto de vista. Busco generar un entorno de confianza induciendo la creencia  de que aquellos que tendré delante son conocidos y existe una cierta confianza. Parece absurdo, pero puede acabar convirtiéndose en un poderoso recurso. Empieza visualizando el éxito del encuentro, a la gente prestando atención, interesada en tu historia, sigue viéndolos reír con tus comentarios, visualizar la resolución de sus dudas y preguntas, en una palabra: visualiza el éxito de lo que tienes entre manos. Usualmente lo repito varias veces antes de empezar y aunque parezca raro queda asentado en mi inconsciente, dándome un cierto margen de confianza para empezar. Combinado con lo aprendido por la experiencia y una buena preparación o práctica de la presentación,  la convertirán en una vivencia enriquecedora y alejada del estrés.

Hace solo unos años no podía ni imaginarme colocándome delante de un grupo para hablar. ¡Guau! ¡Cómo han cambiado las cosas! Hablar en público, convencer, persuadir, transmitir conocimiento es algo que te saca de tu zona de confort y, a cambio de unos malos momentos, el retorno obtenido es simplemente brutal. Si tienes oportunidad no lo dudes: sal al escenario y disfrútalo.

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