Un enemigo común en las presentaciones es la abstracción: te lanzas a crear una presentación sin antes poseer una idea clara y concreta. Si partes de una excesiva abstracción, confusión en las ideas, mensajes mezclados, la audiencia abandonará la sala preguntándose acerca de qué trataba la presentación. Cuántas veces no te habrá ocurrido sentarte durante toda una presentación para al final terminar preguntándote:

“¿Cuál era el mensaje?”

PARA HABLAR BIEN EN PÚBLICO ANTES HAY QUE PENSAR BIEN EN PRIVADO

En presentaciones olvídate del arte abstracto. Eres un pintor de imágenes concretas. Dibuja con tus palabras destinos de vívidos colores con los detalles relevantes bien perfilados, en Full HD. Si quieres mover a tu audiencia a la acción, no te servirán las palabras huecas, ambiguas, escuchadas mil veces.

No es lo mismo decirle a tu audiencia:

Aumentarás tu productividad

Que decirle:

Podrás salir todos los viernes después de comer y pasar el fin de semana disfrutando de tu familia hasta el lunes por la mañana.

No es lo mismo decirle a tu audiencia:

La centralita funciona mal

Que decirle:

El lunes por la mañana, nuestro personal de telemarketing estuvo haciendo llamadas comerciales desde sus móviles personales de 11.00 a 12.30 por la centralita se volvió a caer.

No es lo mismo decirle a tu audiencia (gracias, Eva):

Una vacuna contra la malaria cuesta un euro

Que decirle:

Con un euro puedes pagar la vacunación de una persona contra la malaria y salvarle la vida.

Sé concreto. Pinta imágenes. Dibuja paisajes.

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