“Hablar oscuramente lo sabe hacer cualquiera; con claridad, muy pocos.” —Galileo Cuando era niño me gustaba mucho escribir historias. Se las daba a mi padre para que las leyera. Mientras él leía, yo me sentaba a su lado expectante. Como era un niño m
Creo que pocas veces en mi vida me siento tan ignorante y estúpido como cuando hablo en consulta con ciertos médicos. Es cierto que todos los profesionales de todos los campos somos tocados por la Maldición del Conocimiento. Y si en un colecti
“El éxito se deriva de ser diferente y luego estar dispuesto a seguir cambiando.” —Jonas Ridderstrale Como buen bilbaíno, mi padre es un excelente cocinero. Desde que me vine a vivir a Madrid, lo visito cada uno o dos meses. Él insiste en agasajarme
La semana pasada estuve en Bogotá impartiendo varios cursos sobre El Arte de Presentar para la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (SCARE). Al final de cada uno de mis cursos, tengo por costumbre solicitar a los alumnos que escriban s
“Alcanzar la maestría no es cuestión de cuánto practicas sino de cuánto tardas en corregir tus errores.” —Annie Murphy Paul El último libro de Dan Pink, La sorprendente verdad sobre qué nos motiva, contiene un tesoro de valiosísimos hallazgos. Entre
“Había un leñador que se agotaba malgastando su tiempo y sus energías en cortar madera con un hacha embotada, porque no tenía tiempo, según él, para detenerse a afilar la hoja.” —Anthony de Mello, La oración de la rana Vivimos por lo general tan ab
El verano ya está aquí. Para muchos representa tiempo libre para disfrutar con actividades lúdicas de todo tipo. También puede ser una oportunidad para trabajar esas capacidades que tenemos abandonadas y que siempre nos decimos que trabajaremos más a
El sábado pasado disfruté del privilegio de conocer y ayudar a los ponentes de la próxima Thinking Party. Son gente extraordinaria, héroes cotidianos, quienes contarán el viernes con sencillez su propia historia, su personal viaje del héroe. Por este
Se cuenta de Abraham Lincoln que a menudo se escabullía de la Casa Blanca las tardes de los miércoles para escuchar los sermones del Dr. Finnes Gurley en la Iglesia Presbiteriana de la Avenida de Nueva York. Después de un sermón, un ayudante le solic