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	<title>falacia | El Arte de Presentar</title>
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	<description>Descubre cómo persuadir, inspirar y vender más.</description>
	<lastBuildDate>Sat, 22 Mar 2025 13:17:03 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Que algo ocurra una vez cada 50 años no significa que tenga que ocurrir una vez cada 50 años</title>
		<link>https://www.elartedepresentar.com/2025/03/que-algo-ocurra-una-vez-cada-50-anos-no-significa-que-tenga-que-ocurrir-una-vez-cada-50-anos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gonzalo Álvarez Marañón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Mar 2025 13:17:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pensamiento crítico]]></category>
		<category><![CDATA[falacia]]></category>
		<category><![CDATA[ilusión]]></category>
		<category><![CDATA[pensamiento crítico]]></category>
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					<description><![CDATA[<div style="margin: 5px 5% 10px 5%;"><img src="https://www.elartedepresentar.com/wp-content/uploads/2025/03/PensamientoCritico.22-150x150.jpg" width="150" height="150" title="" alt="" /></div><div><p>¿Crees que si algo pasa “una vez cada 50 años”, y han pasado 50 años desde la última vez, ya toca? ¿O que después de 99 años sin desastre, el próximo año toca seguro? Este artículo desmonta una de las intuiciones más peligrosas sobre el azar y muestra por qué la estadística es tu mejor aliada frente a la falsa seguridad. Una lectura que te cambiará la forma de ver seguros, clima, crisis y decisiones de vida.</p>
The post <a href="https://www.elartedepresentar.com/2025/03/que-algo-ocurra-una-vez-cada-50-anos-no-significa-que-tenga-que-ocurrir-una-vez-cada-50-anos/">Que algo ocurra una vez cada 50 años no significa que tenga que ocurrir una vez cada 50 años</a> first appeared on <a href="https://www.elartedepresentar.com">El Arte de Presentar</a>.</div>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="margin: 5px 5% 10px 5%;"><img src="https://www.elartedepresentar.com/wp-content/uploads/2025/03/PensamientoCritico.22-150x150.jpg" width="150" height="150" title="" alt="" /></div><div><p>Lees en el periódico que las lluvias que están asolando España durante estas semanas solo se dan una vez cada 50 años. Estamos en el año 2025. ¿Cuál es la probabilidad de que vuelvan a darse de aquí al año 2075?</p>
<p>A. Lógicamente será del 100%, pues ya habrían pasado los 50 años<br />
B. No exageres, será 63,6%<br />
C. No, más bien será 1/50 = 2%</p>
<hr />
<p>Si tu instinto te llevó a marcar la opción A o la C, no estás solo. La mayoría de las personas confunde <em>una vez cada 50 años</em> con una especie de ciclo natural o promesa implícita: si ya pasó, no volverá pronto; o si no ha pasado, ya va tocando. Pero esta forma de pensar nos lleva a malinterpretar por completo lo que realmente significa esa expresión.</p>
<p>La afirmación <em>una vez cada 50 años</em> no implica que el evento suceda exactamente cada cinco décadas, como el paso de un cometa. Significa que la probabilidad de que ocurra en un año cualquiera es del 2%. Es decir, cada año existe una probabilidad del 98% de que no ocurra y un 2% de que sí.</p>
<p>Para estimar la probabilidad de que un evento con una probabilidad anual del 2% ocurra al menos una vez en los próximos 50 años (cualquier año desde el 2026 al 2075), usamos la fórmula de la <a href="https://www.elartedepresentar.com/2025/02/decisiones-inteligentes-en-contextos-de-riesgo-al-estilo-warren-buffett-para-tu-dia-a-dia/">probabilidad complementaria</a>, vieja conocida en este blog:</p>
<p style="text-align: center;">Probabilidad acumulada = 1 – (1 – p)<sup>n</sup></p>
<p>donde:</p>
<ul>
<li>p = 0,02 (2% de probabilidad anual)</li>
<li>n = 50 años</li>
</ul>
<p style="text-align: center;">1 − (0,98)<sup>50</sup> ≈ 1 − 0,364 = 0,636 (63,6%)</p>
<h2>¿Y si preguntáramos por que ocurra exactamente en 2075?</h2>
<p>Esto es otra historia. Aquí ya no hablamos de que ocurra en cualquier momento entre 2026 y 2075, sino exactamente en el año 2075, es decir, que ocurriera exactamente cada 50 años, ni uno más, ni uno menos. Para esta precisión de reloj suizo, necesitamos que el evento no ocurra en los primeros 49 años y que sí ocurra en el último:</p>
<p style="text-align: center;">p = (0,98)<sup>49</sup> × 0,02 ≈ 0,375 × 0,02 = 0,0075 (0,75%)</p>
<p>Es decir, la probabilidad de que ocurra exactamente en 2075 es de apenas <strong>0,75%</strong>, muy inferior a la probabilidad acumulada calculada anteriormente y mucho menos de lo que intuitivamente podríamos creer.</p>
<h2>Cuando una imagen que vale más que mil intuiciones</h2>
<p>Este gráfico ilustra perfectamente por qué aunque el evento sea relativamente frecuente (una vez cada 50 años en promedio), no hay ninguna ley cósmica que obligue a que ocurra dentro de cualquier bloque de 50 años. Podrías tener mala suerte y pasar 51, 70 o 100 años sin que ocurra.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-23339" src="https://www.elartedepresentar.com/wp-content/uploads/2025/03/calendario-1024x508.png" alt="" width="1024" height="508" srcset="https://www.elartedepresentar.com/wp-content/uploads/2025/03/calendario-980x486.png 980w, https://www.elartedepresentar.com/wp-content/uploads/2025/03/calendario-480x238.png 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></p>
<p>El gráfico muestra que:</p>
<ul>
<li>La probabilidad acumulada (línea roja) crece con los años.</li>
<li>La probabilidad de ocurrencia en un año específico es baja (incluso si ese año es “el número 50”) y va disminuyendo con cada año.</li>
<li>Y por qué <em>una vez cada 50 años</em> no significa que en el año 50 ocurra seguro.</li>
</ul>
<h2>¿Por qué nuestra intuición vuelve a fallarnos?</h2>
<p>Ay, nos pasa una y otra vez porque confundimos:</p>
<ul>
<li><strong>Eventos deterministas cíclicos</strong>: como el paso de las estaciones o del cometa Halley, donde sí hay periodicidad real, con…</li>
<li><strong>Eventos aleatorios con tasa constante</strong>: como terremotos, incendios, epidemias… donde lo único que sabemos es la frecuencia promedio, no la regularidad.</li>
</ul>
<p><strong>Nuestra mente está cableada para detectar patrones </strong>y por eso nos cuesta tanto aceptar que algo pueda ser completamente aleatorio incluso cuando tiene una media definida.</p>
<h2>Pero espera, que esto no acaba aquí: otro acertijo sobre frecuencia de eventos para pensar</h2>
<p>Una presa hidroeléctrica está diseñada para resistir lluvias extremas que, según los ingenieros, solo ocurren una vez cada 100 años. Han pasado 99 años sin que se produzca ese tipo de lluvia. Ahora llega el año número 100.</p>
<p>¿Cuál es la probabilidad de que se produzca la lluvia extrema en este año?</p>
<ol>
<li>A) 100%, ya ha pasado el plazo.<br />
B) 50%, porque estamos justo en el límite.<br />
C) 1%, como cada año.<br />
D) Depende de cómo haya estado el clima en los años anteriores.</li>
</ol>
<p>La probabilidad sigue siendo del 1%, como cada año. El evento es aleatorio e independiente: en este caso, el pasado no influye en el futuro. Que hayan pasado 99 años sin lluvia extrema no fuerza a que “tenga que ocurrir ya”. <strong>El azar no guarda memoria</strong>.</p>
<h2>Lecciones clave de pensamiento crítico para superar la ilusión del calendario</h2>
<p>¿Qué podemos aprender para nuestra vida cotidiana de esta intuición probabilística?</p>
<h3>1. Que algo pase en promedio cada X años no significa que vaya a pasar dentro de X años</h3>
<p>Tu intuición no puede evitar buscar ciclos y regularidades en el caos, pero la mayoría de los eventos relevantes para tu vida no se atienen a ningún calendario. Son aleatorios, con cierta frecuencia media, sí, pero sin precisión suiza.</p>
<ul>
<li><strong>Contratación de seguros de hogar o coche</strong>: si no has tenido un siniestro en 10 años, puedes pensar “ya me toca”. ¡Error! La probabilidad de un siniestro este año sigue siendo la misma que el año pasado. Evita cancelar un seguro solo porque “ya he pasado demasiado tiempo sin usarlo”.</li>
<li><strong>Eventos climáticos extremos</strong>: un granizo o una tormenta “que ocurre una vez cada 20 años” no significa que esté programado para ocurrir matemáticamente cada 20 años. Puede ocurrir dos veces seguidas o estar 40 años sin manifestarse. Esta comprensión resulta esencial para decisiones sobre protecciones, cultivos o infraestructura.</li>
</ul>
<h3>2. La baja probabilidad de que algo ocurra exactamente en cierto momento no contradice su alta probabilidad acumulada a lo largo del tiempo</h3>
<p>Mucha gente subestima riesgos porque no se producen “año tras año”. Y cuando por fin ocurren, dicen: “¡Nadie lo vio venir!”. Pero la estadística sí lo vio venir.</p>
<ul>
<li><strong>Crisis financieras</strong>: aunque no sabes cuándo caerá el mercado, sabes que cada cierto tiempo hay caídas severas. Si inviertes, no deberías planificar como si nunca fueran a pasar. Diversificar, mantener un fondo de emergencia y pensar a largo plazo son estrategias prudentes.</li>
<li><strong>Terremotos, incendios o inundaciones</strong>: aunque un pueblo no haya sufrido un incendio en 40 años, si la probabilidad es del 2% anual, el riesgo acumulado es real y significativo. Conviene prepararse y no confiar en la aparente calma.</li>
</ul>
<h3>3. El cerebro confunde “frecuencia” con “predicción” y cae en la falacia del “ya va tocando”</h3>
<p>Nuestra mente busca justicia divina o compensación en la naturaleza, como si el universo llevara la cuenta. Pero la naturaleza no tiene memoria.</p>
<ul>
<li><strong>Rendimiento deportivo</strong>: que un equipo lleve muchos años sin ganar una liga no significa que “ya le toca”. Juzga por su rendimiento actual, no por la historia.</li>
<li><strong>Éxito profesional o económico</strong>: puedes pensar “llevo años esforzándome, ya debería venir la recompensa”, pero el universo no reparte premios por turnos. Mejor enfócate en probabilidades reales y estrategias eficientes que en esperanzas basadas en ciclos ilusorios.</li>
</ul>
<h3>4. La información puntual puede engañarte, pero los datos acumulados cuentan una historia más fiable</h3>
<p>Si te concentras en “este año” o “este caso”, puedes sacar conclusiones erróneas. Pero si observas cómo se acumulan los eventos, verás patrones más fiables.</p>
<ul>
<li><strong>Evaluación de políticos o políticas públicas</strong>: no te dejes impresionar por un buen (o mal) año. Observa el historial de varios periodos y evalúa la tendencia, no el golpe de efecto.</li>
<li><strong>Valoraciones de productos o servicios</strong>: una reseña negativa no dice mucho. Pero si ves que, tras 5 años, un producto mantiene buenas valoraciones, es señal de consistencia. Mira el conjunto, no la anécdota.</li>
</ul>
<h3>5. Pensar en términos de “probabilidad acumulada” te ayuda a valorar mejor los riesgos y prepararte con anticipación</h3>
<p>El peligro no es solo que algo pase este año, sino que es muy probable que ocurra alguna vez si no haces nada para prevenirlo.</p>
<ul>
<li><strong>Cuidado de la salud</strong>: “Es raro tener un infarto a los 40”, vale, sí, pero si llevas 20 años fumando y comiendo mal, el riesgo acumulado será muy alto. No esperes a “sentirte mal”. Actuar antes tiene más impacto que reaccionar después.</li>
<li><strong>Ahorro para la jubilación</strong>: la probabilidad de necesitar recursos financieros importantes en el futuro es muy alta. Aunque hoy te parezca lejano o improbable, con el paso de los años se vuelve casi certeza. Ahorrar aunque sea poco es una decisión razonable frente al riesgo acumulado de no tener nada cuando lo necesites.</li>
</ul>
<h2>No tomes “una vez cada 50 años” como una sentencia de calendario, sino como un aviso de que la probabilidad está viva cada año</h2>
<p>Quédate con estas ideas:</p>
<ul>
<li>La estadística no predice fechas de eventos, predice probabilidades.</li>
<li>Lo improbable hoy puede ser inevitable con el paso del tiempo.</li>
<li>El azar no lleva cuentas en el calendario: no confíes en que “ya toca” o “aún falta”.</li>
<li>Las decisiones sensatas no se basan en lo que pasó el año pasado, sino en lo que puede pasar a lo largo de muchos años.</li>
<li>Pensar en <em>tiempo acumulado</em> te prepara mejor que pensar en <em>instantes aislados</em>.</li>
</ul>The post <a href="https://www.elartedepresentar.com/2025/03/que-algo-ocurra-una-vez-cada-50-anos-no-significa-que-tenga-que-ocurrir-una-vez-cada-50-anos/">Que algo ocurra una vez cada 50 años no significa que tenga que ocurrir una vez cada 50 años</a> first appeared on <a href="https://www.elartedepresentar.com">El Arte de Presentar</a>.</div>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Rachas, supersticiones y otras mentiras que nos contamos porque creemos que “ya nos toca”</title>
		<link>https://www.elartedepresentar.com/2025/01/rachas-supersticiones-y-otras-mentiras-que-nos-contamos-porque-creemos-que-ya-nos-toca/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gonzalo Álvarez Marañón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Jan 2025 19:01:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pensamiento crítico]]></category>
		<category><![CDATA[estadística]]></category>
		<category><![CDATA[falacia]]></category>
		<category><![CDATA[pensamiento crítico]]></category>
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					<description><![CDATA[<div style="margin: 5px 5% 10px 5%;"><img src="https://www.elartedepresentar.com/wp-content/uploads/2025/01/PensamientoCritico.11-150x150.jpg" width="150" height="150" title="" alt="" /></div><div><p>Desde semáforos en rojo hasta las filas del súper, todos hemos sentido que el universo nos debe un respiro después de una racha de mala suerte. Pero, spoiler: el azar no tiene memoria y tu cerebro te juega malas pasadas. Descubre cómo caemos en la trampa de buscar patrones donde no los hay, qué puedes hacer para evitarlo y cómo convertirte en un maestro de la lógica en tu día a día. Haz clic y ¡sal de Matrix!</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div style="margin: 5px 5% 10px 5%;"><img src="https://www.elartedepresentar.com/wp-content/uploads/2025/01/PensamientoCritico.11-150x150.jpg" width="150" height="150" title="" alt="" /></div><div><p id="ember3482" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Imagina que estás en un casino, rodeado de luces parpadeantes, bajo una música que te da subidón y un croupier que parece salido de una peli de James Bond. El juego es simple: lanza una moneda al aire y apuesta si caerá cara o cruz. Fácil, ¿no?</p>
<p id="ember3483" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Ahora las cosas se ponen interesantes. Los últimos <strong>seis lanzamientos</strong> han sido <strong>cara</strong>. ¡SEIS! El croupier sonríe y te ofrece una oportunidad de oro: apostar todo tu dinero en el próximo lanzamiento. ¿Qué harías?</p>
<ol>
<li>Apuestas por <strong>cruz</strong> porque ha salido cara tantas veces que <strong>ya le tiene que tocar cruz</strong>, ¿no?</li>
<li>No, no, espera. Apuestas por <strong>cara</strong> porque&#8230; ¿y si la moneda está “en racha”?</li>
<li>Bah, da igual. Apuestas sin preocuparte porque seguro que las probabilidades son las mismas: 50/50.</li>
</ol>
<hr class="reader-divider-block__horizontal-rule" />
<p id="ember3485" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Si elegiste la opción 1 y pensaste “ya le toca cruz”, felicidades: acabas de ser víctima de la <strong>falacia del jugador</strong>. Y si elegiste la opción 2, ¡también te equivocaste! Pero no desesperes, no estás solo. La mayoría de las personas caen en esta trampa. <strong>Nuestro cerebro ama encontrar patrones incluso donde no los hay</strong>, porque, evolutivamente hablando, detectar patrones nos salvaba de problemas (como comer la baya equivocada o no prever la ruta de un depredador).</p>
<p id="ember3486" class="ember-view reader-text-block__paragraph">En este caso, sin embargo, <strong>la moneda no tiene memoria</strong>. No sabe, ni le importa, que lleva seis caras seguidas. Cada vez que la lanzas, hay un 50% de probabilidades de que salga cara y un 50% de que salga cruz. Punto. Fin del misterio.</p>
<h2 id="ember3487" class="ember-view reader-text-block__heading-2">¿Por qué nos engañamos tan fácilmente?</h2>
<p id="ember3488" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Hay algo fascinante (y un poco molesto) en cómo funciona nuestra intuición. He aquí algunas razones por las que nos creemos este cuento:</p>
<ol>
<li><strong>El mito del equilibrio:</strong> creemos que la naturaleza debe “compensar” los extremos. Si has obtenido seis caras, parece que el universo debería conspirar para “equilibrar la balanza” con una cruz. Pero el universo no tiene departamento de atención al cliente para equilibrar nada. Los sucesos independientes son… independientes.</li>
<li><strong>Patrones ilusorios:</strong> nuestro cerebro es una máquina de buscar patrones, incluso en eventos totalmente aleatorios. Es el mismo fenómeno que nos hace ver formas en las nubes o pensar que el vecino que nos sonríe nos odia (pero no tiene nada que ver con el viento ni con la tapa del contenedor).</li>
<li><strong>La emoción aplasta a la lógica:</strong> cuando hay dinero o emociones en juego, la lógica pasa a segundo plano. Una apuesta parece más emocionante si pensamos que podemos “predecir” lo impredecible.</li>
</ol>
<h2 id="ember3490" class="ember-view reader-text-block__heading-2">¿Por qué seguimos creyendo que el universo nos debe una?</h2>
<p id="ember3491" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Seguro que más de una vez has pensado: “ya me tiene que tocar algo bueno” o “es imposible que esto siga saliendo mal”. Tranquilo, no eres el único. Nuestro cerebro es un experto en hacer apuestas emocionales y caer en la trampa de la falacia del jugador. Aquí tienes seis ejemplos de la vida cotidiana más allá de los juegos de apuestas y loterías que te harán decir: “¡Eso me pasó a mí!”. Y, de paso, entenderás por qué nos cuesta tanto aceptar que <strong>el azar no tiene memoria</strong>.</p>
<h3 id="ember3492" class="ember-view reader-text-block__heading-3">El autobús fantasma</h3>
<p id="ember3493" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Estás esperando el autobús para ir al trabajo. Llevas 20 minutos en la parada y empiezas a pensar: “Ya no puede tardar mucho más, ha pasado demasiado tiempo”. Un taxi pasa y hasta consideras pedir un Uber, pero decides aguantar porque el autobús <strong>debe</strong> estar cerca.</p>
<p id="ember3494" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Pues no. El tiempo que ya has esperado no afecta al momento en que el autobús llegará. Puede que aparezca en un segundo… o en diez minutos más.</p>
<h3 id="ember3495" class="ember-view reader-text-block__heading-3">La búsqueda del amor en Tinder</h3>
<p id="ember3496" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Llevas semanas deslizándote a la derecha en Tinder sin encontrar ni una sola coincidencia. Hoy decides que será diferente porque, según tu lógica, “no puede seguir yéndome tan mal, ya tiene que aparecer alguien”.</p>
<p id="ember3497" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Va a ser que no. Cada deslizamiento es independiente de los anteriores. No importa cuántas veces hayas fallado, tu próxima posibilidad de coincidencia depende de la misma combinación de factores: tu perfil, el algoritmo y la persona del otro lado.</p>
<h3 id="ember3498" class="ember-view reader-text-block__heading-3">El examen imposible</h3>
<p id="ember3499" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Estás haciendo un examen de opción múltiple y llevas cuatro respuestas seguidas que, según tú, son todas la opción C. Te detienes en la quinta pregunta y piensas: “Esto no puede ser otra C, ¡es demasiado improbable!” Cambias tu respuesta a la opción B, aunque crees que es la C.</p>
<p id="ember3500" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Mal hecho. Si las preguntas están diseñadas para ser aleatorias, el hecho de que hayas marcado varias respuestas iguales seguidas no afecta en nada la probabilidad de que la siguiente respuesta sea también C.</p>
<h3 id="ember3501" class="ember-view reader-text-block__heading-3">La fila del supermercado</h3>
<p id="ember3502" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Has estado un eternidad en la fila equivocada del supermercado: primero la caja se bloqueó, luego un señor no encontraba la tarjeta, luego la cajera se fue justo cuando te tocaba. Ahora cambias de fila y piensas:</p>
<p id="ember3503" class="ember-view reader-text-block__paragraph">“Después de tanta mala suerte, seguro que esta será la fila rápida”.</p>
<p id="ember3504" class="ember-view reader-text-block__paragraph">No necesariamente. Cada fila tiene su propia dinámica y no tiene ninguna relación con tus experiencias previas. La paciencia es la clave, no las probabilidades acumuladas.</p>
<h3 id="ember3505" class="ember-view reader-text-block__heading-3">Las notificaciones de WhatsApp</h3>
<p id="ember3506" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Estás esperando un mensaje importante. Revisas tu móvil cada cinco minutos y ves solo spam o memes del grupo familiar. Después de varias revisiones, piensas:</p>
<p id="ember3507" class="ember-view reader-text-block__paragraph">“Ya toca que llegue el mensaje que estoy esperando”.</p>
<p id="ember3508" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Pero el universo digital no tiene memoria de tus revisiones. Tu mensaje llegará cuando quien lo manda decida enviarlo, no porque “ya te tocaba”.</p>
<h3 id="ember3509" class="ember-view reader-text-block__heading-3">Los partidos de tu equipo favorito</h3>
<p id="ember3510" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Tu equipo ha perdido los últimos cuatro partidos y ahora piensas:</p>
<p id="ember3511" class="ember-view reader-text-block__paragraph">“Seguro que este lo ganan porque ya no pueden perder más”.</p>
<p id="ember3512" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Spoiler: no tiene por qué. Cada partido es un evento independiente. Las probabilidades de ganar dependen de factores como la habilidad del equipo, su desempeño actual y las circunstancias del juego, no de la racha de derrotas.</p>
<h2 id="ember3513" class="ember-view reader-text-block__heading-2">Cómo dejar de caer en la falacia del jugador (y ser más lógico en el día a día)</h2>
<p id="ember3514" class="ember-view reader-text-block__paragraph">No te agobies. Caer en la falacia del jugador es completamente normal. Está en nuestra naturaleza buscar patrones y encontrar sentido en el caos, incluso cuando no lo hay. Pero entender este sesgo es el primer paso para evitar que nos arrastre. Aquí tienes algunas pautas concretas para enfrentarte a estas situaciones y salir victorioso con lógica y claridad:</p>
<p id="ember3515" class="ember-view reader-text-block__paragraph"><strong>1. Recuerda que “aleatorio significa aleatorio”</strong>: en situaciones como el lanzamiento de una moneda, los sorteos o incluso la lluvia, los eventos pasados no influyen en los futuros. Los semáforos no “saben” cuántas veces te detuvieron, ni el cielo está calculando que “ya le toca despejarse” para que salgas a correr. Recuérdalo cada vez que sientas que algo “tiene que pasar”.</p>
<p id="ember3516" class="ember-view reader-text-block__paragraph"><strong>2. Haz las paces con la incertidumbre</strong>: a nadie le gusta no tener el control, pero en el fondo, la vida está llena de eventos fuera de nuestro alcance. En lugar de luchar contra la incertidumbre, acepta que algunas cosas simplemente son impredecibles. Esto no solo te hará más lógico, sino también menos ansioso.</p>
<p id="ember3517" class="ember-view reader-text-block__paragraph"><strong>3. Desconfía de las rachas</strong>: las rachas son engañosas porque se sienten reales. Si estás ganando varias veces seguidas en un juego o experimentando una serie de desgracias en la vida cotidiana, detente y recuerda que es probable que sea pura casualidad, no el destino. Las rachas no tienen poder predictivo.</p>
<p id="ember3518" class="ember-view reader-text-block__paragraph"><strong>4. Aprende a diferenciar la suerte de la habilidad</strong>: en muchas áreas de la vida, como el trabajo, el deporte o los estudios, es fácil atribuir el éxito (o el fracaso) a una supuesta buena (mala) racha. Sin embargo, reconocer qué depende de tu esfuerzo y qué es producto de la suerte te ayudará a tomar mejores decisiones.</p>
<p id="ember3519" class="ember-view reader-text-block__paragraph"><strong>5. Evita decisiones impulsivas basadas en emociones</strong>: las emociones como la frustración (¡Ya me toca!), la euforia (¡Estoy en racha!) o el miedo (¡Si no hago algo, todo saldrá mal!) nos empujan a tomar decisiones irracionales. Antes de actuar, respira y da un paso atrás.</p>
<p id="ember3520" class="ember-view reader-text-block__paragraph"><strong>6. Aprende algo de probabilidades</strong>: no necesitas ser un experto en estadística, pero entender conceptos básicos como la independencia de eventos o las probabilidades simples te ayudará a reconocer cuándo estás siendo víctima de un sesgo.</p>
<h2 id="ember3521" class="ember-view reader-text-block__heading-2">El azar no tiene memoria, pero tú sí tienes lógica</h2>
<p id="ember3522" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Evitar caer en esta trampa no significa que debas resignarte a la incertidumbre total. Aceptar lo aleatorio te ayuda a concentrarte en lo que sí puedes controlar: tu esfuerzo, tu preparación y tu actitud. Si trabajas en lo que depende de ti y dejas que lo aleatorio siga su curso, no solo serás más lógico, sino también más libre y menos frustrado.</p>
<p id="ember3523" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Y ya que estás, comparte este artículo con tus amigos. Quizá les salves de tomar decisiones dudosas, o al menos, los harás dudar de su próxima apuesta. ¡Nos vemos en la próxima racha (de pensamiento crítico)!</p>
<h3 id="ember3524" class="ember-view reader-text-block__paragraph">DIÁLOGO ABIERTO</h3>
<p class="ember-view reader-text-block__paragraph">¿Te ha gustado este concepto de estadística? ¿Lo has encontrado útil para ayudarte a tomar mejores decisiones?</p>The post <a href="https://www.elartedepresentar.com/2025/01/rachas-supersticiones-y-otras-mentiras-que-nos-contamos-porque-creemos-que-ya-nos-toca/">Rachas, supersticiones y otras mentiras que nos contamos porque creemos que “ya nos toca”</a> first appeared on <a href="https://www.elartedepresentar.com">El Arte de Presentar</a>.</div>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La falacia de la tasa base o por qué escáners, antivirus o apps de citas fallan más que escopetas de feria</title>
		<link>https://www.elartedepresentar.com/2025/01/la-falacia-de-la-tasa-base-o-por-que-escaners-antivirus-o-apps-de-citas-fallan-mas-que-escopetas-de-feria/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gonzalo Álvarez Marañón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Jan 2025 18:47:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pensamiento crítico]]></category>
		<category><![CDATA[estadística]]></category>
		<category><![CDATA[falacia]]></category>
		<category><![CDATA[pensamiento crítico]]></category>
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					<description><![CDATA[<div style="margin: 5px 5% 10px 5%;"><img src="https://www.elartedepresentar.com/wp-content/uploads/2025/01/PensamientoCritico.08-150x150.jpg" width="150" height="150" title="" alt="" /></div><div><p>¿Confías ciegamente en estadísticas impresionantes como “un 99% de precisión”? ¡Podrías estar cayendo en una trampa lógica sin darte cuenta! Descubre cómo la falacia de la tasa base nos engaña en situaciones cotidianas y por qué nada es tan bueno como te lo venden. Prepárate para sorprenderte con ejemplos que te harán replantear todo lo que sabes sobre probabilidades. ¡No dejes que los números te engañen!</p>
The post <a href="https://www.elartedepresentar.com/2025/01/la-falacia-de-la-tasa-base-o-por-que-escaners-antivirus-o-apps-de-citas-fallan-mas-que-escopetas-de-feria/">La falacia de la tasa base o por qué escáners, antivirus o apps de citas fallan más que escopetas de feria</a> first appeared on <a href="https://www.elartedepresentar.com">El Arte de Presentar</a>.</div>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="margin: 5px 5% 10px 5%;"><img src="https://www.elartedepresentar.com/wp-content/uploads/2025/01/PensamientoCritico.08-150x150.jpg" width="150" height="150" title="" alt="" /></div><div><p id="ember2668" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Imagina que eres el director de un hospital. Sabes que en tu región una de cada 10.000 mujeres termina desarrollando cáncer de mama. Con el esfuerzo de muchos meses, logras comprar un escáner ultramoderno para detectar cáncer de mama. En sus especificaciones técnicas relucen cifras impresionantes: puede detectar el cáncer en el 99% de las mujeres que lo tienen y solo en una de cada mil veces arroja un falso positivo (es decir, “detecta” cáncer cuando no hay ninguno).</p>
<p id="ember2669" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Aquí viene el desafío: cada vez que el escáner detecta cáncer de mama en una mujer, ¿cuál es la probabilidad de que realmente tenga cáncer?</p>
<p id="ember2670" class="ember-view reader-text-block__paragraph">a) 99%</p>
<p id="ember2671" class="ember-view reader-text-block__paragraph">b) 90%</p>
<p id="ember2672" class="ember-view reader-text-block__paragraph">c) 9%</p>
<p id="ember2673" class="ember-view reader-text-block__paragraph">d) 0,9%</p>
<hr class="reader-divider-block__horizontal-rule" />
<p id="ember2674" class="ember-view reader-text-block__paragraph">¿Ya tienes tu respuesta? Si pensaste en el 99%, estás en buena compañía&#8230; y acabas de caer en una trampa lógica tan común como tropezar con la misma baldosa todos los días: <strong>la falacia de la tasa base</strong>. ¡Pero no te preocupes! Esto es más habitual que olvidarse las llaves en casa. Vamos a desentrañar este misterio juntos, y te prometo que al final serás el alma de la próxima fiesta (o al menos tendrás un dato curioso para compartir si te siguen invitando a fiestas).</p>
<h2 id="ember2675" class="ember-view reader-text-block__heading-2">El espejismo del 99%: cuando los números nos juegan una broma</h2>
<p id="ember2676" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Es tentador pensar que si un escáner tiene un 99% de precisión, entonces un resultado positivo significa casi certeza absoluta de enfermedad. Pero aquí es donde las matemáticas nos hacen una jugarreta. Es como asumir que porque tu equipo de barrio gana el 99% de los partidos, ganará el próximo&#8230; ¡aunque juegue contra los campeones mundiales!</p>
<h2 id="ember2677" class="ember-view reader-text-block__heading-2">La falacia de la tasa base: el detalle que lo cambia todo</h2>
<p id="ember2678" class="ember-view reader-text-block__paragraph">La falacia de la tasa base ocurre cuando ignoramos la probabilidad inicial de un evento (la tasa base) y nos enfocamos solo en información nueva o llamativa. Es decir, nos dejamos deslumbrar por el 99% y olvidamos preguntar: “¿Qué tan común es realmente este evento?”.</p>
<h3 id="ember2679" class="ember-view reader-text-block__heading-3">Hagamos números, pero de forma divertida</h3>
<p id="ember2680" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Imaginemos una ciudad de <strong>1.000.000</strong> de mujeres. Veamos qué pasa si todas se hacen el escáner:</p>
<ol>
<li><strong>Casos reales de cáncer</strong>: con una tasa de 1 en 10.000, tenemos <strong>100 mujeres</strong> con cáncer de mama.</li>
<li><strong>Detecciones verdaderas (aciertos del escáner)</strong>: el escáner detecta correctamente el 99% de los casos, es decir, identifica a <strong>99 mujeres</strong> que tienen cáncer.</li>
<li><strong>Falsos positivos (falsas alarmas)</strong>: de las <strong>999.900 mujeres sanas</strong>, el escáner dará un falso positivo en el 0,1% de ellas. Eso son <strong>999 mujeres</strong> que recibirán una noticia alarmante sin motivo.</li>
</ol>
<p id="ember2682" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Entonces, en total, tenemos:</p>
<ul>
<li><strong>1.098 resultados positivos</strong>: 99 verdaderos positivos + 999 falsos positivos).</li>
</ul>
<p id="ember2684" class="ember-view reader-text-block__paragraph">La pregunta del millón: si el escáner dice “positivo”, ¿qué probabilidad hay de que realmente tengas cáncer?</p>
<p id="ember2685" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Calculamos:</p>
<p id="ember2686" class="ember-view reader-text-block__paragraph"><strong>Probabilidad = (Verdaderos positivos) / (Total de positivos) = 99 / 1.098 ≈ 9%</strong></p>
<p id="ember2687" class="ember-view reader-text-block__paragraph">¡Sorpresa! La respuesta correcta es <strong>9%</strong>, no ese tentador 99%.</p>
<h3 id="ember2688" class="ember-view reader-text-block__heading-3">¿Por qué nos confundimos?</h3>
<p id="ember2689" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Nuestro cerebro adora atajos y, a veces, nos juegan malas pasadas. Nos enfocamos en el brillo del “99% de precisión” y olvidamos considerar cuán rara es la enfermedad en sí. Es como preocuparse por ser atacado por un tiburón en una piscina.</p>
<h2 id="ember2690" class="ember-view reader-text-block__heading-2">Más allá del hospital: la falacia en nuestra vida diaria</h2>
<p id="ember2691" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Este error no solo ocurre con pruebas médicas. Imagina que lees: “¡El doble de probabilidades de ganar la lotería comprando un boleto extra!”. Suena genial, pero si tus probabilidades pasan de 1 en 14 millones a 2 en 14 millones, sigue siendo más probable que te parta un rayo camino a la tienda de loterías.</p>
<p id="ember2692" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Te dejo otros ejemplos sorprendentes donde somos vilmente engañados por esta trampa lógica:</p>
<h3 id="ember2693" class="ember-view reader-text-block__heading-3">1. El temible Detector de Mentiras en entrevistas de trabajo</h3>
<p id="ember2694" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Ya sabes que <strong>una entrevista de trabajo es una conversación entre dos mentirosos</strong>. Así que imagina que en una entrevista de trabajo te dicen que pasarás por un detector de mentiras que tiene una precisión del 95%. Si alguien miente, el detector lo detecta el 95% de las veces, y si alguien dice la verdad, solo hay un 5% de probabilidad de que marque un falso positivo. Suena infalible, ¿no?</p>
<p id="ember2695" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Pero piensa en esto: si de 1.000 candidatos solo 10 están mintiendo, el detector identificará correctamente a <strong>9 mentirosos</strong> (95% de 10). Sin embargo, de los <strong>990 candidatos honestos</strong>, el detector señalará erróneamente a <strong>49 personas</strong> como mentirosos (5% de 990). Así que, en total, habrá <strong>58 personas</strong> señaladas como mentirosas, pero solo <strong>9</strong> realmente lo son. Si te acusan de mentir, la probabilidad de que realmente estés mintiendo es de <strong>9/58</strong>, es decir, alrededor del <strong>15%</strong>. ¡Menos preciso de lo que pensaba la empresa!</p>
<h3 id="ember2696" class="ember-view reader-text-block__heading-3">2. Alarmas antirrobo en tiendas</h3>
<p id="ember2697" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Estás saliendo de una tienda y de repente suena la alarma antirrobo. Te sientes avergonzado y todos te miran mientras el guardia de seguridad revisa tu bolsa. Si las alarmas tienen una precisión del 98%, sin duda el guardia de seguridad asume que intentabas robar algo. Pero espera un momento.</p>
<p id="ember2698" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Si cada día pasan por la tienda <strong>5.000 clientes</strong> y solo <strong>5</strong> intentan robar, las alarmas detectarán correctamente a <strong>4 ladrones</strong> (98% de 5) y producirán falsos positivos en <strong>100 clientes inocentes</strong> (2% de 4.995). Así que, si suena la alarma, la probabilidad de que realmente seas un ladrón es de <strong>4/104</strong>, aproximadamente un <strong>3,8%</strong>. ¡Parece que las alarmas no son tan fiables como para señalar culpables!</p>
<h3 id="ember2699" class="ember-view reader-text-block__heading-3">3. Aplicaciones de citas y el “Match” perfecto</h3>
<p id="ember2700" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Las aplicaciones de citas te muestran posibles parejas y te indican que tienes un “99% de compatibilidad” con alguien basado en intereses comunes. Suena emocionante, ¿verdad? No te vengas arriba, que si la mayoría de los usuarios comparten intereses populares (como el gusto por la música o viajar), esa alta compatibilidad puede ser engañosa. Verás por qué.</p>
<p id="ember2701" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Si hay <strong>1.000.000</strong> de usuarios y solo <strong>1.000</strong> serían realmente compatibles contigo en aspectos más profundos, una alta coincidencia en gustos comunes no garantiza nada. Puedes terminar teniendo un “99% de compatibilidad” con <strong>10.000 personas</strong>, pero la probabilidad de que esa persona sea tu alma gemela es bastante baja si no consideras otros factores más significativos. Una vez más, estás pasando por alto la tasa base de compatibilidad real y dejándote seducir por un porcentaje llamativo.</p>
<h2 id="ember2702" class="ember-view reader-text-block__heading-2">Desenmascarando la falacia de la tasa base en nuestra rutina</h2>
<p id="ember2703" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Estos ejemplos demuestran cómo la falacia de la tasa base nos puede engañar en situaciones cotidianas, desde entrevistas de trabajo hasta compras y citas en línea. Al ignorar la frecuencia real de un evento y enfocarnos solo en porcentajes atractivos, caemos en conclusiones erróneas.</p>
<p id="ember2704" class="ember-view reader-text-block__paragraph">La próxima vez que te encuentres con una estadística impresionante o una situación que parece obvia, detente un momento y piensa: “¿cuál es la tasa base aquí?”. Considerar el contexto completo te ayudará a tomar decisiones más informadas y a evitar ser víctima de esta sutil pero poderosa trampa lógica.</p>
<h3 id="ember2705" class="ember-view reader-text-block__heading-3">Algunos trucos para evitar caer en esta trampa</h3>
<ul>
<li><strong>Pregunta por la tasa base</strong>: antes de emocionarte con porcentajes, averigua cuán común es el evento.</li>
<li><strong>Contextualiza los números</strong>: un gran porcentaje sobre un número pequeño puede seguir siendo un número pequeño.</li>
<li><strong>Sé escéptico con las estadísticas impactantes</strong>: si suena demasiado bueno (o malo) para ser verdad, probablemente necesites más información.</li>
</ul>
<h3 id="ember2707" class="ember-view reader-text-block__heading-3">Conviértete en el maestro de las estadísticas entre tus amigos</h3>
<p id="ember2708" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Ahora que dominas este concepto estadístico, podrás impresionar a todos en tu próxima reunión virtual o presencial. Cuando alguien mencione estadísticas sorprendentes, podrás pararle en seco: “Hmmm, interesante, pero ¿cuál es la tasa base?”. Prepárate para miradas de asombro y quizás alguna que otra solicitud de explicación.</p>
<h2 id="ember2709" class="ember-view reader-text-block__heading-2">Conclusión: más allá de los números esplendorosos</h2>
<p id="ember2710" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Las cifras impresionantes pueden nublar nuestro juicio, pero entender el contexto es clave. La próxima vez que te deslumbren con un “99% de precisión”, recuerda a esas 999 mujeres que recibieron un susto innecesario.</p>
<p id="ember2711" class="ember-view reader-text-block__paragraph">Y, sobre todo, comparte este artículo con el 99% de tus amigos para que juntos evitemos caer en las trampas de las estadísticas mal interpretadas.</p>
<h3>DIÁLOGO ABIERTO</h3>
<p id="ember2712" class="ember-view reader-text-block__paragraph">¿Te ha gustado este concepto de estadística? ¿Lo has encontrado útil para ayudarte a tomar mejores decisiones?</p>The post <a href="https://www.elartedepresentar.com/2025/01/la-falacia-de-la-tasa-base-o-por-que-escaners-antivirus-o-apps-de-citas-fallan-mas-que-escopetas-de-feria/">La falacia de la tasa base o por qué escáners, antivirus o apps de citas fallan más que escopetas de feria</a> first appeared on <a href="https://www.elartedepresentar.com">El Arte de Presentar</a>.</div>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Cuenta historias que cautiven a tu audiencia usando estas líneas argumentales</title>
		<link>https://www.elartedepresentar.com/2015/02/cuenta-historias-que-cautiven-a-tu-audiencia-usando-estas-lineas-argumentales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Gonzalo Álvarez Marañón]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Feb 2015 06:00:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Storytelling]]></category>
		<category><![CDATA[datos]]></category>
		<category><![CDATA[emprendedores]]></category>
		<category><![CDATA[falacia]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[publicidad]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
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					<description><![CDATA[<div style="margin: 5px 5% 10px 5%;"><img src="https://www.elartedepresentar.com/wp-content/uploads/2015/02/573.historias-150x150.png" width="150" height="150" title="" alt="Cuenta historias que cautiven a tu audiencia usando estas líneas argumentales" /></div><div><p>“La gente no quiere más información. Está hasta las cejas de información. Quieren fe: fe en ti, en tus objetivos, en tu éxito, en la historia que cuentas.” —Annette Simmons, The Story Factor ¿Cómo suelen empezar la mayoría de presentaciones de lanzamiento de productos? Guy Kawasaki lo resume de maravilla en su libro El arte [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div style="margin: 5px 5% 10px 5%;"><img src="https://www.elartedepresentar.com/wp-content/uploads/2015/02/573.historias-150x150.png" width="150" height="150" title="" alt="Cuenta historias que cautiven a tu audiencia usando estas líneas argumentales" /></div><div><p><em> “La gente no quiere más información. Está hasta las cejas de información. Quieren fe: fe en ti, en tus objetivos, en tu éxito, en la historia que cuentas.”</em><br />
<em>—</em><a href="http://www.annettesimmons.com/" target="_blank"><em>Annette Simmons</em></a><em>, </em><a href="http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0465078079/elartdepre-20" target="_blank"><em>The Story Factor</em></a></p>
<p>¿Cómo suelen empezar la mayoría de presentaciones de lanzamiento de productos? Guy Kawasaki lo resume de maravilla en su libro <a href="http://www.amazon.es/gp/product/8498751667/ref=as_li_ss_tl?ie=UTF8&amp;camp=3626&amp;creative=24822&amp;creativeASIN=8498751667&amp;linkCode=as2&amp;tag=elartdepre-21" target="_blank">El arte de cautivar: Cómo se cambian los corazones, las mentes y las acciones</a>:</p>
<ul>
<li><em>Gracias por venir.</em></li>
<li><em>Les presentamos un nuevo producto revolucionario, pendiente de patentar, como nunca se ha visto.</em></li>
<li><em>Este nuevo producto puede cortar y rallar a un precio mucho menor. Déjenme cacarear una lista de oscuras características usando acrónimos incomprensibles. </em></li>
<li><em>Lo lanzaremos pronto y aún no le hemos puesto precio.</em></li>
</ul>
<p>¿Qué tal? ¿Se te está haciendo la boca agua? ¿Te palpita el corazón deseando hacerte con el producto? <a href="/2011/01/despierta-la-lujuria-por-mas/" target="_blank">Así no seducirás a una audiencia</a>. Es una presentación antilibido. ¿Te suenan? El lanzamiento de un producto no puede limitarse a una vomitona de características y ristras de afirmaciones de dudosa credibilidad. Necesitan capturar la atención y la imaginación de la audiencia a través de una historia cautivadora.</p>
<p><a href="/2012/10/como-las-buenas-historias-pueden-cambiar-la-quimica-del-cerebro-de-tu-audiencia-y-moverla-a-la-accion/" target="_blank">Las buenas historias pueden cambiar la química del cerebro de tu audiencia y moverla a la acción</a>. Guy Kawasaki nos propone cuatro hilos argumentales para hilvanar historias que hagan justicia a tu propuesta:</p>
<p><strong><span class='et-dropcap'>1</span>Grandes aspiraciones</strong></p>
<p>Nuestros héroes quieren hacer del mundo un lugar mejor y saben que tiene que haber una manera mejor de hacerlo. Trabajan de noche y fines de semana. Crean un artilugio que la gente adora más que a sus propios sueños.</p>
<p>Ejemplo: Steve Wozniak facilitando que más gente utilice ordenadores.</p>
<p><strong><span class='et-dropcap'>2</span>David contra Goliat</strong></p>
<p>Goliat arranca con ventaja, posee recursos increíbles y un ejército de miles. Pero el joven David saca su arma secreta y derrota a Goliat, a pesar de que todos saben que el desvalido David no tiene ninguna posibilidad de éxito.</p>
<p>Ejemplo: Southwest Airlines enfrentándose a las grandes líneas aéreas.</p>
<p><strong><span class='et-dropcap'>3</span>Perfiles de coraje</strong></p>
<p>La injusticia, el dolor y el sufrimiento hacen miserable la vida de nuestros héroes. A pesar de las adversidades, ellos perseveran y logran grandes cosas. Cuando te enteras de lo que han hecho, tu reacción es “Yo no habría podido hacerlo jamás”.</p>
<p>Ejemplo: Oscar y Emilie Schindler, la pareja que protegió a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p><strong><span class='et-dropcap'>4</span>Historias personales</strong></p>
<p>La épica no siempre es necesaria. Basta con que una historia sea “ilustrativa”. Por ejemplo, <a href="/2012/11/la-historia-de-una-persona-es-mas-potente-que-mil-estadisticas/" target="_blank">historias personales</a> como “Mi padre tuvo un Cadillac y lo condujo casi 250.000 km sin averías graves” son más eficaces que “Este Caddy te durará muchos años”. O “Le he regalado a mi hijo un teléfono Android y me ha dicho que le gusta mucho más que su iPhone” frente a “Los teléfonos Android son muy buenos”.</p>
<p>¿Qué historia usas para presentar tu producto y <a href="/2012/01/las-historias-mueven-a-la-accion-mejor-que-los-datos-y-hechos/" target="_blank">mover a tu audiencia a la acción</a>?</p>
<p>[¿Quieres aprender a contar historias? Apúntate a nuestro próximo curso público sobre Cómo <a href="/tienda/es/21-como-crear-presentaciones-" target="_blank">Crear Presentaciones de Alto Impacto</a>.]</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://www.amazon.es/gp/product/8498751667/ref=as_li_ss_tl?ie=UTF8&amp;camp=3626&amp;creative=24822&amp;creativeASIN=8498751667&amp;linkCode=as2&amp;tag=elartdepre-21" target="_blank"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src=" http://ecx.images-amazon.com/images/I/31rl-X48DBL.jpg" alt="" width="191" height="282" /></a></p>
<h4>DIÁLOGO ABIERTO</h4>
<p>¿De qué manera usas las historias en tus presentaciones?</p>
<p><em>[Créditos: </em><a href="http://thenounproject.com/term/griffin/85575/" target="_blank"><em>Griffin</em></a><em>, diseñado por Design Rails; </em><a href="http://thenounproject.com/term/magic-lamp/2005/" target="_blank"><em>Magic-Lamp</em></a><em>, diseñado por Randall Barriga; </em><a href="http://thenounproject.com/term/window/14608/" target="_blank"><em>Window</em></a><em>, diseñado por Veysel Kara.]</em></p>The post <a href="https://www.elartedepresentar.com/2015/02/cuenta-historias-que-cautiven-a-tu-audiencia-usando-estas-lineas-argumentales/">Cuenta historias que cautiven a tu audiencia usando estas líneas argumentales</a> first appeared on <a href="https://www.elartedepresentar.com">El Arte de Presentar</a>.</div>]]></content:encoded>
					
		
		
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	<media:description type="html"><![CDATA[]]></media:description>
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	</item>
		<item>
		<title>La falacia narrativa o por qué las historias resultan más persuasivas que los hechos</title>
		<link>https://www.elartedepresentar.com/2013/07/la-falacia-narrativa-o-por-que-las-historias-resultan-mas-persuasivas-que-los-hechos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Gonzalo Álvarez Marañón]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jul 2013 05:00:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Storytelling]]></category>
		<category><![CDATA[datos]]></category>
		<category><![CDATA[falacia]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[publicidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<div style="margin: 5px 5% 10px 5%;"><img src="" width="" height="" title="" alt="" /></div><div><p>“La gente entendió el mundo por primera vez a través de relatos antes de empezar a pensar científicamente. La mitología es más antigua que la filosofía.” —Rolf Dobelli, El arte de pensar Hace un par de semanas asistí a la conferencia/presentación de Antifrágil: Las cosas que se benefician del desorden, el último libro del  financiero, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div style="margin: 5px 5% 10px 5%;"><img src="" width="" height="" title="" alt="" /></div><div><p style="text-align: center;"><a href="/wp-content/uploads/2013/07/430.FalaciaNarrativa.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-6927" alt="La falacia Narrativa" src="/wp-content/uploads/2013/07/430.FalaciaNarrativa.png" width="620" height="220" /></a></p>
<blockquote><p><i>“La gente entendió el mundo por primera vez a través de relatos antes de empezar a pensar científicamente. La mitología es más antigua que la filosofía.”</i><br />
<i>—<a href="http://www.dobelli.com/" target="_blank">Rolf Dobelli</a>, </i><a href="http://www.amazon.es/exec/obidos/ASIN/8466648682/elartdepre-21" target="_blank"><i>El arte de pensar</i></a></p></blockquote>
<p>Hace un par de semanas asistí a la conferencia/presentación de <a href="http://www.amazon.es/exec/obidos/ASIN/8449328640/elartdepre-21" target="_blank">Antifrágil: Las cosas que se benefician del desorden</a>, el último libro del  financiero, filósofo y estadístico <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Nassim_Taleb" target="_blank">Nassim Nicholas Taleb</a>. Se trata de uno de mis héroes intelectuales, autor de obras que tanto me han influido, como <a href="http://www.amazon.es/exec/obidos/ASIN/8449326621/elartdepre-21" target="_blank">El cisne negro</a> y <a href="http://www.amazon.es/exec/obidos/ASIN/8497323920/elartdepre-21" target="_blank">¿Existe la suerte?</a>. Releyendo estos días <a href="http://www.amazon.es/exec/obidos/ASIN/8449326621/elartdepre-21" target="_blank">El cisne negro</a> me he topado nuevamente con el capítulo que aborda la <i>falacia narrativa</i> y el tremendo poder del <a href="/category/general/storytelling-2/" target="_blank">storytelling</a>: cómo historias dudosas del pasado conforman nuestras opiniones sobre el mundo y lo que esperamos del futuro.</p>
<p><b>Las historias crean la ilusión de que has entendido el pasado y alimentan la ilusión de que puedes predecir y controlar el futuro</b></p>
<p>El ser humano es un animal en busca de sentido. Y también es animal de historias. Pasamos el día contándolas y escuchándolas. No es de extrañar que demos <i>sentido</i> a los hechos que nos acontecen inventando historias para conectarlos causalmente aunque esa conexión no exista. Las historias actúan así como un hilo conductor que enhebra los distintos hechos en una narrativa coherente, plausible. Construimos el <i>sentido</i> de los acontecimientos <i>a posteriori</i>, en retrospectiva.</p>
<p>Aquí radica el peligro de las historias para el juicio crítico: el exceso de confianza en nuestras explicaciones del mundo es alimentado por la certeza ilusoria de las historias que creamos retrospectivamente. Tejemos historias en una serie causal coherente que vincule los fragmentos de conocimiento de que disponemos para ordenar la realidad y amoldarla a nuestro modelo mental.</p>
<p>La fuerza de los relatos es tal que tergiversan y simplifican la realidad. Apartan todo lo que no quiere encajar bien. Construimos la mejor historia posible a partir de los hechos disponibles y si la historia resulta buena, nos la creemos. Los aspectos relevantes pierden valor en beneficio de los irrelevantes, siempre que estos últimos contribuyan a crear una mejor historia.</p>
<p><iframe loading="lazy" width="1080" height="608" src="https://www.youtube.com/embed/z2w4Su8kSR8?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><b>Nos sentimos atraídos hacia los relatos, repelidos por los hechos abstractos</b></p>
<p>Cualquier ingeniero de telecomunicación sabe que existen tres problemas de coste asociados a la información:</p>
<ol>
<li>Cuesta obtenerla.</li>
<li>Cuesta almacenarla.</li>
<li>Cuesta recuperarla y procesarla.</li>
</ol>
<p>Las historias nos facilitan la vida al reducir drásticamente estos tres problemas. Los relatos reducen la complejidad del mundo. Veámoslo con un ejemplo, tomado de <a href="http://www.amazon.es/exec/obidos/ASIN/8466648682/elartdepre-21" target="_blank">El arte de pensar</a>, de <a href="http://www.dobelli.com/" target="_blank">Rolf Dobelli</a>. ¿Cuál de las dos historias siguientes se recuerda mejor?</p>
<p><i>A) El rey se murió y la reina se murió.</i></p>
<p><i>B) El rey se murió y después la reina se murió con el corazón destrozado por la pena.</i></p>
<p>La mayoría de la gente recuerda mejor la B. La historia A es un relato desapasionado de los hechos, mientras que la historia B confiere <i>sentido</i> a los hechos. Según la teoría de la información, en realidad la historia A debería ser más fácil de almacenar. Es más breve. Pero nuestro cerebro no funciona así. Durante milenios, ha sido formado por las historias para las historias. Nuestro cerebro quiere historias.</p>
<p>De alguna manera, la segunda historia es más ligera de llevar y más fácil de recordar: nos proporciona una sola pieza de información en lugar de dos. Dado que podemos recordarla con menor esfuerzo, también nos resulta más sencillo vendérsela a otros: es más fácil empaquetarla como idea para el marketing.</p>
<p><b>La publicidad que cuenta una historia funciona mejor que la enumeración racional de las ventajas de un producto</b></p>
<p>Un anuncio rara vez dice solamente que un detergente funciona bien. Muestra qué bien lo hace a través de una historia, como en el mítico anuncio de los 80 de Wipp Express y la niña del kimono: ¡kiaaa!</p>
<p><iframe loading="lazy" width="1080" height="810" src="https://www.youtube.com/embed/UGZzUVAwwok?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Google no lista las características de su buscador, sino que cuenta la historia de un amor parisino con una poesía inusitada para un buscador:</p>
<p><iframe loading="lazy" width="1080" height="608" src="https://www.youtube.com/embed/nnsSUqgkDwU?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><b>No cuentes historias para tergiversar la realidad sino para ayudar a comprenderla</b></p>
<p>Ayuda a la audiencia a entender la información a través de historias. Las historias posibilitan que el dato abstracto se haga concreto. Las historias te permiten arrancar desde lo particular y saltar hasta lo global. Las historias convierten la información en emoción.</p>
<p style="text-align: center;"><a href=" http://www.amazon.es/exec/obidos/ASIN/8449326621/elartdepre-21" target="_blank"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" alt="" src=" http://ecx.images-amazon.com/images/I/41xRXzRWCIL._.jpg" width="234" height="350" /></a></p>
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<p>¿De qué manera usas las historias en tus presentaciones?</p>The post <a href="https://www.elartedepresentar.com/2013/07/la-falacia-narrativa-o-por-que-las-historias-resultan-mas-persuasivas-que-los-hechos/">La falacia narrativa o por qué las historias resultan más persuasivas que los hechos</a> first appeared on <a href="https://www.elartedepresentar.com">El Arte de Presentar</a>.</div>]]></content:encoded>
					
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