La inspiración para el diseño de presentaciones con gancho puede encontrarse en los lugares más insólitos. Esta mañana, al acceder al andén del metro, me han mirado desde carteles de más de tres metros de altura los rostros severos y trágicos de seres maltratados. El Ministerio de Igualdad de Bibiana Aído Almagro ha lanzado una campaña contra el maltrato en el hogar. Los carteles me han llamado la atención por su gran fuerza visual, su simplicidad de diseño y su capacidad de transmitir emoción. Ponen rostro a la violencia. El mensaje es claro, sencillo y llega directamente al corazón de la audiencia. Todo un ejemplo de comunicación.

Del mural al PowerPoint

No resulta difícil imaginarnos esos carteles como transparencias impactantes para una presentación sobre la situación del maltrato en España. Contrastemos esas hipotéticas transparencias, con estas otras al uso, inspiradas en las plantillas habituales de PowerPoint.

Se ha aumentado el contenido textual en detrimento del visual. Como resultado, se ha perdido la sencillez, la emoción y toda la fuerza. El mensaje se diluye y la presentación se vuelve mediocre por muy bueno que sea el ponente. El objetivo, comunicar con el público, ya no se alcanza o sólo parcialmente.

La próxima vez, cuando diseñemos nuestras transparencias con el fin de llegar al corazón de la audiencia, debemos reflexionar si éstas son visuales, simples y comunican emoción. Sin una historia que contar, nuestra presentación se reduce a una mera transmisión de información y perdemos la oportunidad de inspirar a la acción.

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