Los lectores menos jóvenes seguro que todavía recuerdan aquel impactante programa de TV de hace 30 años: “La segunda oportunidad”. En nuestra memoria quedó grabada la imagen del coche chocando a toda velocidad contra una gran piedra y el posterior rebobinado de la cinta para disfrutar de esa imposible segunda oportunidad. La música setentera no tiene desperdicio.
Los primeros segundos son determinantes
Por desgracia, cuando realizamos una presentación, no existe una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión. Contrariamente a lo que muchos podríamos pensar, los primeros segundos de una intervención en público son decisivos. Y no digo los primeros minutos, sino segundos.
Según Bert Decker, autor del libro “You’ve Got to Be Believed to Be Heard”, la impresión causada durante los primeros dos segundos es tan vívida que hacen falta otros cuatro minutos para añadir un 50% más de impresión (negativa o positiva) a esa comunicación. Y esos primeros dos segundos son casi enteramente visuales, a base de cómo aparecemos (cómo se nos ve). Si causamos una primera mala impresión, antes incluso de que abramos la boca, llevará mucho tiempo superar el daño hecho.
El poder de nuestro inconsciente adaptativo
Por su parte, Malcolm Gladwell, en su libro “Blink”, presenta los resultados de un experimento realizado por la psicóloga Nalini Ambady. Ésta proyectó a un grupo de estudiantes tres vídeos sin audio de 10 segundos de duración cada uno en el que se mostraba a un profesor dando clase. Al finalizar el vídeo, los sujetos del experimento tenían que evaluar la capacidad del profesor. A otro grupo de estudiantes se les proyectó otro vídeo del mismo profesor dando clase, también sin audio, pero esta vez reducido cada fragmento a 5 segundos de duración, a cuyo término debieron evaluarle. Otros estudiantes incluso fueron capaces de evaluarlo con secuencias de tan solo 2 segundos. Finalmente, el último grupo estaba formado por los propios alumnos del profesor, quienes asistieron a sus clases presencialmente durante todo el semestre, a cuyo término evaluaron igualmente al profesor. Los resultados del experimento sorprendieron a los investigadores: las evaluaciones de todos los grupos fueron idénticas.
“Una persona viendo un vídeo mudo de dos segundos de un profesor al que nunca ha conocido llegará a similares conclusiones acerca de cuán bueno es que los alumnos que asistieron a sus clases durante un semestre entero. Tal es el poder de nuestro inconsciente adaptativo.”
—Malcolm Gladwell, “Blink”
Las consecuencias para las presentaciones son importantísimas: nuestra forma de estar en el escenario, de mirar al público, de gesticular, de hablar, de vestir, todo ello transmite un mensaje no verbal que permite a la gente evaluarnos en pocos segundos prácticamente con la misma exactitud que si hubieran asistido a nuestra charla completa.
La próxima vez que subas al estrado, cuida también esos aspectos no verbales, porque influirán decisivamente en el efecto final de tu presentación. Transmite un mensaje no verbal positivo. Recuerda: no sólo comunicas con tus palabras, comunicas con todo tu ser.
La vida sin extremidades: presentaciones con emoción
TED: la presentación de tu vida en 18 minutos
¿Has asistido a alguna conferencia en la que desde los primeros segundos has sido capaz de adivinar si sería interesante o aburrida, dinámica o estática, estimulante o anestesiante?

9:11
Izaskun
Gracias por tu blog, me sirve de mucha ayuda!
Pero tengo una duda respecto a lo de no existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión…
Presento la semana que viene mi proyecto fin de carrera en la universidad, y el tribunal que me examinará ya me conoce. Dos de ellos han sido profesores muy cercanos de la universidad, y otro es mi tutor de la empresa con el que he realizado el proyecto todo este año. Entonces mi duda es..¿es importante la imagen que yo dé ese dia? mi forma de vestir..etc. Ellos ya tienen una primera impresion de mi hecha…
Gracias!
11:37
Gonzalo Álvarez Marañón
Sí, es importante desde el punto de vista de que en los primeros segundos se formen una idea de tu presencia escénica: si estás nerviosa, si controlas tu materia, si hablas con confianza, si te sientes intimidada o eres arrogante, etc. Ese tipo de información se transmite ya desde los primeros segundos y conviene enviar un mensaje positivo desde el principio. Puede que te conozcan, pero posiblemente nunca te han visto presentar.
¡Suerte con tu defensa!
10:37
Izaskun
Gracias!!
23:33
Carmen
Ahora entiendo porqué en tu presentación del otro día en Salamanca me diste la impresión de ser “el hombre perfecto”!!! jajaja
Bromas aparte, estoy muy de acuerdo con el artículo. Ante una situación donde has de hablar en público o entrevistarte con alguien por primera vez es importante cuidar tanto la estética como la actitud. Pero también es cierto que conviene saber ser un poco camaleónic@. Por ejemplo, distinguir entre la imagen adecuada para asistir a un curso de frikies informáticos y la imagen para presentar un tema ante un tribunal de universidad u oposición. :)
Izaskun: mi consejo es que si ya te conocen como alumna, intentes sorprenderlos de forma positiva y les demuestres que puedes estar a su nivel como profesional. Suerte!
P.D. Gonzalo: Muy buena tu exposición en Salamanca.
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13:35
jrmacias
Parece que hay incluso evidencias científicas al respecto…
http://bit.ly/P5ZDV
Si realmente necesitamos hacer 5 cosas positivas para remediar un solo acto negativo… se entiende lo importante que es cuidar al detalle (ensayando) todo lo que nuestro público ve, incluido el presentador en si mismo. La indumentaria, el lenguaje no verbal, el aspecto general, la posición, todo eso puede causar, y causará efectos negativos en la audiencia. Nos llevará mucho, 5 veces el tiempo de la apertura, neutralizar esos “insultos” a nuestra audiencia.
15:38
Gonzalo Álvarez Marañón
Gracias, jrmacias. Efectivamente, se dice que uno dedica la mitad de la charla a restañar una mala apertura o una primera mala impresión en el público. Por eso, cuánto mejor dedicar tiempo a preparar cuidadosamente los primeros instantes de nuestra presentación.
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