Imagina esta escena: el alcalde de tu ciudad, con su traje impecable y sonrisa de portada de revista, dice en su campaña de reelección:
“Durante mi mandato, el desempleo en nuestra ciudad disminuyó en un 30%. ¡Este dato demuestra que mis políticas están funcionando y que necesito tu voto para continuar este progreso!”.
Como ciudadano, quieres evaluar esta afirmación. Analizas algunos datos adicionales:
- Antes de que el alcalde asumiera el cargo, el desempleo estaba aumentando debido a una crisis económica global.
- Poco después de que el alcalde asumiera el cargo, la economía nacional comenzó a recuperarse rápidamente.
- Durante el mandato del alcalde, otras ciudades cercanas, con políticas muy diferentes, también experimentaron una disminución similar en el desempleo.
Basándote en esta información, ¿cuál es la conclusión más razonable?
a) Las políticas del alcalde fueron claramente responsables de la disminución del desempleo.
b) El alcalde no tuvo ningún impacto en la disminución del desempleo; la recuperación económica fue la causa principal.
c) Aunque el desempleo disminuyó durante el mandato del alcalde, no podemos concluir que sus políticas fueron responsables sin analizar más datos.
d) Las políticas del alcalde en realidad perjudicaron la economía de tu ciudad, pero la recuperación nacional compensó sus errores.
Muchos elegirán a) porque parece intuitivo vincular el mandato del alcalde con la disminución del desempleo. Después de todo, “si la recuperación sucedió mientras él estaba en el cargo, algo habrá contribuido”. O no. Estamos ante la falacia de correlación y causalidad. Sin un análisis detallado que controle estas variables, no se puede determinar el impacto real del alcalde.
¿Por qué caemos en la trampa de la causalidad una y otra vez?
Porque somos seres humanos y nuestros cerebros están programados como detectives hiperactivos para conectar puntos y buscar relaciones causa-efecto. Si A pasa antes que B, ¡debe ser que A causó B! ¿Verdad? Bueno… no siempre.
Los políticos y los publicistas y los influencers y tu pareja y todo quisqui que quiera venderte algo lo saben. Por eso te lanzan afirmaciones como:
- “Desde que uso esta crema, mi piel brilla como nunca. ¡Cómprala!”.
- “Empecé a meditar y ahora tengo más dinero en mi cuenta bancaria”.
- “Desde que llegué al poder, tu vida mejoró”.
¡¡¡Falso!!! Lo que no te cuentan es que podría haber miles de factores detrás de esos resultados, desde tu genética hasta el precio del petróleo. Correlación no implica causalidad, pero suena tan convincente que nos dejamos engañar.
Cómo convertirte en un ninja del pensamiento crítico
Volvamos al ejemplo del alcalde. ¿Cómo podríamos saber si realmente sus políticas fueron la causa de la mejora en el empleo? Aquí tienes tu kit de herramientas para destapar la verdad:
- Mira el panorama completo: ¿qué pasó en otras ciudades? Si todas las ciudades cercanas, sin importar quién gobernaba, también mejoraron, es probable que la causa sea un factor externo, como la recuperación económica nacional.
- Busca comparativas: ¿hay estudios o datos que comparen ciudades con políticas similares y diferentes? Si en algunas ciudades similares no hubo mejora y en otras sí, podríamos comparar las políticas aplicadas.
- Analiza más allá de un solo dato: ¿es la tasa de paro el único indicador que mejora? Si solo el desempleo bajó, pero otros indicadores económicos no mejoraron (como salarios, inversiones, etc.), tal vez estemos viendo solo una parte de la historia.
Esto no va de política, afecta a todos los aspectos de tu vida
Antes de que te sientas muy listo por haber desenmascarado al alcalde de nuestra historia, te aviso: esta trampa de confundir correlación con causalidad no se limita a la política. Está por todas partes, acechando en la dieta milagrosa del influencer de turno, los consejos de marketing de una startup exitosa o las promesas de las escuelas más elitistas. Aquí tienes unos cuantos ejemplos que seguro te harán ver la realidad con nuevos ojos:
La dieta milagrosa que me hizo adelgazar
Una influencer está emocionada porque ha perdido 10 kilos en dos meses. Su secreto: la “Dieta de la Luna y Marte”, en la que los lunes y martes solo come frutas exóticas y zumos verdes. La influencer está convencida de que la dieta es mágica.
PERO…:
- Como nos muestra en sus stories, empezó a ir al gimnasio cinco veces por semana justo antes de empezar la dieta.
- Ahora duerme mejor porque dejó de trasnochar viendo series y usa una app de sueño que patrocina algunos de sus vídeos.
- También dejó de pedir hamburguesas para cenar porque se obsesionó con cocinar en casa, como nos hace ver en sus nuevos vídeos de recetas.
¿La dieta de la luna y marte fue la causa de su pérdida de peso o simplemente fue parte de un cambio general en su estilo de vida? Sin más datos, no puedes saberlo.
La empresa que aumentó las ventas gracias a las redes sociales
Una startup presume que desde que comenzaron a usar anuncios en redes sociales, sus ventas crecieron un 50%. Su CEO da charlas diciendo: “Las redes sociales salvaron nuestra empresa”.
PERO…
- Justo antes del aumento de ventas, lanzaron un nuevo producto que era mucho más barato que el anterior.
- Además, cambiaron su estrategia de distribución para incluir más tiendas físicas.
- La economía en su sector también empezó a mejorar justo en ese período.
¿Realmente los anuncios en redes sociales causaron el éxito o es una combinación de otros factores?
La escuela con las mejores calificaciones
Una nueva escuela privada y muy cara abre en tu ciudad. Pronto sus estudiantes obtienen las mejores calificaciones en las pruebas estandarizadas. Los padres con dinero hacen cola para inscribir a sus hijos, convencidos de que esta escuela emplea el mejor método educativo.
PERO…:
- La escuela selecciona a sus estudiantes a través de un proceso competitivo, lo que significa que ya están aceptando a los niños con mejor desempeño académico.
- Muchos padres que pueden pagar la matrícula también invierten en tutores y clases extra para sus hijos.
- El entorno familiar de los estudiantes podría ser más propicio para el éxito académico, entre otros datos sabemos que todos los padres de esos niños poseen títulos universitarios.
¿Es la escuela realmente la causa de las buenas calificaciones o simplemente está atrayendo a estudiantes que ya tenían ventajas previas?
El barrio que se volvió más seguro
Un jefe de policía se jacta de que desde que instalaron cámaras de seguridad en un barrio conflictivo, los delitos disminuyeron un 40%.
PERO…:
- La economía local mejoró, reduciendo las tasas de desempleo, lo que podría haber reducido los delitos.
- También se aumentaron los patrullajes policiales en la misma área, pero esto no se menciona en la campaña.
- Las cámaras podrían simplemente estar desplazando el delito a otros barrios, no eliminándolo.
¿Fueron las cámaras realmente efectivas o asistimos a una compleja combinación de factores?
Vence la trampa de la causalidad en tu día a día
Esta forma de pensar crítica nos afecta cada vez que tomamos decisiones importantes: elegir un producto, invertir dinero o incluso juzgar por qué algo salió bien o mal en nuestra vida.
La próxima vez que te intenten impresionar con un dato, detente y pregúntate:
- ¿Qué otros factores podrían estar influyendo?
- ¿Es solo coincidencia?
- ¿Tengo suficientes datos para estar seguro?
Ser escéptico no es ser negativo, es ser inteligente. Y en un mundo rebosante de información (y desinformación), tu capacidad para pensar críticamente es lo que realmente te hace tomar buenas decisiones.
DIÁLOGO ABIERTO
¿Te ha gustado este concepto de estadística? ¿Lo has encontrado útil para ayudarte a tomar mejores decisiones?