¿Sabías que las mujeres muy inteligentes tienden a casarse con hombres menos inteligentes que ellas?

¿A qué crees que se debe?

Pues no es cuestión de amor, preferencias o presiones sociales. ¡Es pura estadística! Podemos explicar esta conducta gracias al concepto estadístico conocido como “regresión a la media”.  Imagina que una mujer es excepcionalmente buena en algo, como la inteligencia. Es menos probable que encuentre una pareja que también lo sea, porque las personas excepcionales son, por definición, raras. Veamos cómo funciona.

La “regresión a la media” es un concepto estadístico según el cual las observaciones extremas (muy alejadas de la media) suelen ir seguidas de observaciones más cercanas a la media en mediciones o selecciones posteriores.

Este fenómeno ocurre porque los valores extremos suelen ser el resultado tanto del rasgo subyacente como de factores aleatorios. Cuando los factores aleatorios no se repiten, la siguiente observación tiende a ser menos extrema.

La inteligencia se mide habitualmente por las puntuaciones del CI y sigue una distribución normal en la población general, lo que significa que la mayoría de las personas tienen una inteligencia media y muy pocas personas se encuentran en los extremos (inteligencia muy alta o muy baja).

Ahora bien, las personas tendemos a elegir parejas similares en varios rasgos, incluida la inteligencia, un fenómeno conocido como “emparejamiento selectivo”. Pero claro, para las mujeres que se encuentran en el extremo superior del espectro de inteligencia, el número de hombres que igualan o superan su inteligencia es estadísticamente pequeño. Por lo que, incluso con el emparejamiento selectivo, las probabilidades de que una mujer muy inteligente encuentre una pareja con la misma inteligencia o mayor son escasas, simplemente porque hay menos hombres de este tipo disponibles. Sí, puede que su pareja esté por encima de la media, no es que sea tonta, pero no será tan excepcional como ella.

Vamos, que este fenómeno es un resultado estadístico natural y no fruto de preferencias personales o presiones sociales, como lucha de egos, dinámicas sociales de género, preferencias culturales o independencia económica.

Simple y llanamente: aunque la mujer busque un compañero tan inteligente como ella, la realidad estadística lo hace menos probable. No es que ellas estén bajando sus estándares, es solo que las matemáticas no están de su lado.

Comprender y reconocer la regresión a la media en fenómenos sociales te ayudará a explicar los patrones en las relaciones sin atribuirlos únicamente a factores sociales o psicológicos teñidos de tintes ideológicos. No podrás comprender la compleja realidad que te rodea si desconoces conceptos estadísticos básicos como la regresión a la media.

¡La estadística te hará libre!

DIÁLOGO ABIERTO

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