Encima de una mesa hay cuatro cartas, dos muestran una letra cada una y otras dos muestran un número cada una:

A D 3 7

Sabemos que cada carta siempre tiene un número en una cara y una letra en la otra. ¿Qué cartas de las cuatro tienes que voltear para verificar si la siguiente regla es cierta?

«Cualquier carta con una A en una cara tiene un 3 en la otra».


Si pensaste en dar la vuelta a la carta de la A (tiene sentido, ¿no?) y luego la del 3, ¡te tengo una sorpresa! No es la respuesta correcta. ¿Te lo esperabas? Este pequeño reto, propuesto por el psicólogo Peter Wason, es más que un juego de lógica: es una trampa sutil que te lleva directo a las profundidades del sesgo de confirmación y nuestros fallos con el razonamiento condicional.

La trampa mental del sesgo de confirmación

Imagina que estás en una conversación con un amigo sobre cuál es la mejor serie de la Historia. Tú defiendes con pasión Breaking Bad y, ¿qué haces después? Googleas todos los artículos, críticas y foros que confirmen que Breaking Bad es la número uno, ignorando todo lo que diga lo contrario. ¿Te suena? Pues justo eso es lo que pasa cuando eliges voltear la carta del 3. ¡Tu cerebro está hambriento de confirmaciones!

Queremos comprobar que la regla es cierta, que la A tiene un 3 en la otra cara. Así que, instintivamente, creemos que si volteamos la carta del 3 y encontramos una A, ya lo habremos confirmado. Pero, ¡espera! La regla no dice que “si hay un 3, debe haber una A en la otra cara”. Sólo dice que si ves una A, entonces sí, ahí debe haber un 3. Lo que acabas de hacer es caer en la falacia lógica llamada afirmación del consecuente. Es como decir: “Si llueve, me mojo. Estoy mojado, así que seguro ha llovido”. Pero quizás lo que ocurrió es que alguien te lanzó un cubo de agua.

La clave está en buscar la falsedad (sí, lo opuesto a lo que esperas)

El truco para superar este reto no es buscar lo que confirma tus creencias, sino lo que podría refutarlas. Y aquí es donde tu cerebro da un pequeño salto cuántico.

Para verificar si la regla es cierta, lo que realmente necesitas voltear es:

1. La carta con la A: porque si no hay un 3 en su otra cara, ¡pum!, la regla queda hecha añicos.

2. La carta con el 7: porque si hay una A en el otro lado, ¡zas! contradice la regla. Sería como descubrir que el agua no moja.

Voltear las cartas de la D o del 3 no aporta nada nuevo, ya que no desafían la regla. La carta de la D no importa porque la regla no dice nada sobre letras que no sean A, y voltear el 3 es una trampa mental, no te ayudará en absoluto.

Lo que este pequeño desafío dice sobre tu cerebro

Este reto de las cartas no es solo un juego de salón, es una radiografía de cómo funciona nuestra mente. El sesgo de confirmación nos tiene atrapados, buscando siempre las respuestas que nos hacen sentir bien, que nos confirman que teníamos razón desde el principio. Y no solo aquí, sino en casi todas las decisiones que tomamos en la vida.

Saber que caemos en estas trampas mentales es el primer paso para evitarlas. La próxima vez que te encuentres buscando razones para confirmar tus creencias (y lo harás, créeme), detente y pregúntate: “¿Qué podría demostrarme que estoy equivocado?”. Ese es el tipo de pensamiento crítico que mejora nuestra toma de decisiones, desde algo tan sencillo como este juego de cartas, hasta los dilemas más complejos de la vida.

P.D. Si tienes evidencias de que Breaking Bad no es la mejor serie de la Historia, ¡no quiero verlas!

DIÁLOGO ABIERTO

¿Te ha gustado este concepto de lógica? ¿Lo has encontrado útil para ayudarte a tomar mejores decisiones?