Te presento un pequeño desafío para poner a prueba tu capacidad de razonamiento lógico:
Juan está mirando a Ana, pero Ana está mirando a Gonzalo. Juan está casado, pero Gonzalo no. ¿Hay una persona casada mirando a una persona soltera?
1) Sí
2) No
3) No se puede determinar con esta información, faltan datos
Bien, tómate un momento, piénsalo… y sé sincero: ¿qué opción eliges?
Si como la mayoría de las personas, elegiste la opción 3) No se puede determinar, tengo una noticia para ti: aunque parece que faltan datos, en realidad no es así. ¡La respuesta correcta es la opción 1) Sí!
“Pero ¿cómo?”, estarás preguntándote. Pues déjame explicártelo y, de paso, te contaré qué pasa dentro de tu cabeza que te lleva a cometer este error tan común.
El poder de los atajos mentales: somos tacaños cognitivos
Para entender por qué caemos en esta trampa mental, necesitamos hablar de nuestra tacañería cognitiva. No, no tiene nada que ver con ser «tacaño» en el sentido de no querer compartir tu última porción de pizza, sino con cómo tu cerebro busca ahorrar energía siempre que puede.
Tu cerebro está diseñado para funcionar lo más rápido posible, porque tienes demasiadas cosas sucediendo a tu alrededor. No puedes estar analizando cada situación al detalle todo el tiempo: ¡sería agotador! Así que tu mente utiliza atajos mentales conocidos como heurísticas. Estos atajos son súper útiles en la vida cotidiana, pero en este caso específico, pueden jugarte una mala pasada.
En lugar de tomarte el tiempo para analizar el problema y considerar todas las posibilidades, tu mente salta a la conclusión de que falta información. “¿Qué pasa con Ana? ¿Está casada o no? No lo sé, así que no puedo responder”. Pero ese es justamente el atajo mental que tu cerebro está tomando para ahorrar esfuerzo. En realidad, ya tienes toda la información que necesitas.
Desenredando el rompecabezas: ¿qué pasa con Ana?
Volvamos al rompecabezas.
Sabemos dos cosas clave:
- Juan está casado.
- Gonzalo no está casado.
Y Ana… bueno, no sabemos su estado civil, ¿verdad? Pues ahí está el truco. No necesitamos saberlo. Déjame mostrarte por qué.
- Si Ana está casada, entonces tenemos a una persona casada (Ana) mirando a una persona soltera (Gonzalo).
- Si Ana está soltera, entonces una persona casada (Juan) está mirando a una persona soltera (Ana).
En ambos casos, una persona casada está mirando a una persona soltera, por lo que la respuesta es 1) Sí, sin importar cuál sea el estado civil de Ana. ¿Ves cómo funciona? No necesitamos saber nada más sobre Ana porque, sea cual sea su estado civil, el resultado siempre es el mismo.
El Sistema 1 y Sistema 2 de Kahneman: ¿quién está a cargo de tu mente?
Aquí es donde entra de nuevo en juego el famoso psicólogo Daniel Kahneman, que nos ayuda a entender cómo tomamos decisiones. Kahneman habla en su libro Pensar rápido, pensar despacio de dos sistemas en nuestro cerebro:
1. Sistema 1: rápido, automático y sin esfuerzo. Es el que usamos la mayoría del tiempo. Cuando eliges qué camino tomar para ir al trabajo o reconoces a alguien en la calle, es tu Sistema 1 el que está en control. Este sistema es un “tacaño cognitivo” por excelencia: busca siempre la solución más rápida.
2. Sistema 2: lento, deliberado y requiere esfuerzo. Es el que usas cuando tienes que resolver problemas más complejos, como hacer una operación matemática sin calculadora o decidir si comprar una casa. Este sistema es más agotador, así que lo usamos solo cuando es realmente necesario.
Cuando te enfrentaste al rompecabezas de Juan, Ana y Gonzalo, es muy probable que tu Sistema 1 haya tomado el control. Es rápido, ve que falta información sobre Ana y salta a la conclusión más fácil: “No se puede determinar”. Fin de la historia. El problema es que el Sistema 1 no se detiene a analizar los diferentes escenarios posibles; no está diseñado para eso.
Lo que deberías haber hecho es activar tu Sistema 2, el que requiere más esfuerzo mental, pero puede analizar los escenarios con calma. Este sistema habría visto que, independientemente del estado civil de Ana, siempre tenemos una persona casada mirando a una soltera. Pero claro, activar el Sistema 2 requiere más energía mental y tu cerebro, por naturaleza, quiere ahorrarla siempre que puede.
¿Cómo podemos evitar ser tacaños cognitivos?
La respuesta no es fácil, porque nuestro cerebro está programado para ser tacaño. Pero la clave está en ser conscientes de cuándo es necesario activar nuestro Sistema 2. A veces, las preguntas más simples pueden esconder trampas lógicas y es en esos momentos cuando necesitamos detenernos y hacer un esfuerzo consciente para pensar de manera crítica:
- Si hay más gasto público, ¿disminuirá la pobreza?
- Si lo dicen en las noticias, debe ser verdad, ¿no?
- ¿Un país con más inmigración tiene más desempleo?
- Mi amigo no me ha contestado a los mensajes, ¿está enojado conmigo?
- Si aumentamos el salario mínimo, ¿todas las empresas pagarán mejor?
No se trata de estar analizando todo al máximo todo el tiempo (porque eso sería agotador e imposible), pero en situaciones importantes, como decisiones financieras, políticas o incluso esas discusiones sobre qué serie es la mejor, debemos ser conscientes de cómo nuestras mentes buscan atajos.
Así que la próxima vez que te enfrentes a un problema que parezca simple, detente y pregúntate: “¿estoy tomando un atajo mental?”. Si la respuesta es sí, tal vez sea hora de activar el Sistema 2 y darle un buen repaso a tu razonamiento.
DIÁLOGO ABIERTO
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