Leyendo estos días sobre el slop, cayó en mis manos el artículo AI-Generated “Workslop” Is Destroying Productivity, publicado por la revista Harvard Business Review. Los autores investigan a fondo un fenómeno que han bautizado como workslop: trabajo que parece trabajo, pero no lo es. En otras palabras, contenido corporativo generado por IA de aspecto correcto, pero inútil.
¡Los zombies han irrumpido en las oficinas!
La epidemia desatada del trabajo sin alma
El problema con el workslop es que lo que antes se consideraba una tarea, ahora degenera en un prompt. Y lo que antes requería criterio y esfuerzo, ahora se despacha con un clic.
Según el artículo, un 40 % de los empleados reconoce haber recibido “trabajo IA” o bazofIA que parecía terminado, pero que luego necesitó rehacerse desde cero. Dos horas de media por pieza. Eso no es eficiencia. ¡Es una fábrica de remiendos!
Porque workslop no implica solo baja calidad: significa transferencia de carga cognitiva. El esfuerzo no desaparece. Se desplaza. Quien genera el slop descansa sin haber pensado; quien lo recibe, piensa por dos.
Y el resultado es devastador: agotamiento, frustración y pérdida de productividad. ¡Justamente el efecto opuesto al buscado con la IA!
La ilusión del trabajo bien hecho que está excavando un hoyo de productividad
HBR lo describe como una burbuja de productividad aparente: resultados que parecen reales, pero que esconden horas perdidas corrigiendo, validando, interpretando. Los autores encontraron que el 95 % de las organizaciones que adoptaron IA no han visto mejora medible en resultados reales. Solo más trabajo… para el siguiente en la cadena productiva de la organización. Esto más que trabajo parece un teatro de la productividad.
Y si es tan malo, ¿por qué está floreciendo este workslop? Principalmente por tres razones:
- El coste marginal del contenido es cero. Si crear un informe no cuesta nada, ¿por qué no crear diez? Aunque nueve (¡o todos!) sean basura. La cosa es “enviar algo”. Sesgo de acción.
- Las métricas están mal diseñadas. Medimos cantidad, no impacto. Entregas, no ideas.
PowerPoints, no decisiones. Son incentivos perversos. - El fetichismo del progreso tecnológico. “Lleva IA, así que debe ser bueno.” Va a ser que no. Incorporar IA no es sinónimo de tener inteligencia ni de aportar valor. Es sinónimo de simular actividad.
El resultado: una avalancha de documentos vacíos que requieren más tiempo para corregirse que el que supuestamente ahorraron al crearse.
Cada informe vacío genera su sombra: horas extra para validarlo, traducirlo, completarlo.
HBR calcula pérdidas equivalentes a 186 dólares por empleado al mes en tareas de rehacer lo generado por IA. Un agujero negro de productividad, invisible en los gráficos, pero palpable en el agotamiento diario de quienes lo sufren.
Cómo empieza el contagio Z sin que te des ni cuenta
El workslop no se cuela por maldad, sino como hábito.
“Solo por esta vez.”
“Si es para ahorrar tiempo.”
“Solo un borrador y luego yo lo edito.”
Y, sin darnos cuenta, el borrador se convierte en la entrega final. Lo que era una ayuda se vuelve muleta. Y la IA deja de ser copiloto para instalarse en el asiento del conductor.
El pensamiento crítico desaparece. La empresa sigue girando, sí. Pero cada vuelta entrega menos valor.
Cómo desintoxicar en tu organización la cultura del workslop
Sinceramente, no creo que el workslop deba combatirse con prohibiciones, sino con criterio.
- Define qué significa calidad. Hazlo visible. Medible. Exigible. Que nadie confunda apariencia con sustancia.
- Establece filtros humanos. Antes de que un informe automático llegue a otro equipo, alguien debe revisarlo con ojos humanos. Lo perfecto no basta; debe ser verdadero. Humano en el bucle.
- Usa IA con intención, no por pereza. Piensa primero, pregunta después. La IA puede ayudarte a pulir, por supuesto, pero no a pensar por ti.
- Incentiva el valor, no el volumen. La organización debe premiar la lucidez, no la rapidez. Medir el impacto de las ideas, no la cantidad de entregas.
- Cultiva el pensamiento crítico. Hazlo parte de la formación corporativa, no del castigo. Aprende a detectar el slop antes de que te infecte.
Recuperemos la artesanía mental
El trabajo bien hecho no es aquel que termina rápido, sino aquel que deja huella. El verdadero progreso no está en delegar la mente, sino en ampliarla. Las máquinas deben multiplicar nuestras preguntas, no nuestras entregas.
Así que la próxima vez que una IA generativa te ahorre esfuerzo, pregúntate: ¿a costa de qué estoy ganando tiempo?
Porque si la IA piensa por ti, produce por ti, escribe por ti… ¿quién está trabajando realmente? ¿Cuánto tiempo tardarás en ser reemplazado por ella?