El Homo Economicus no existe, pero podemos pensar mejor: cómo decidir con racionalidad apta para humanos
Nos han vendido la moto de que tomamos decisiones calculadas, maximizamos beneficios y actuamos como un Homo Economicus perfecto. Pero la verdad es que vivimos atrapados en sesgos, evitando riesgos innecesarios y cayendo en trampas mentales que nos cuestan dinero, tiempo y bienestar. Desde seguros innecesarios hasta falsas ofertas irresistibles, tomamos decisiones irracionales sin darnos cuenta. Descubre cómo mejorar tus elecciones sin volverte un robot sin emociones.