A los humanos nos encantan los datos, las cifras y las comparativas. Las usamos en conversaciones de trabajo, para demostrar que sabemos más que nuestro cuñado o para atraer a posibles parejas y quedar como cracks del conocimiento. Y en cuanto a presentaciones, pocas veces tenemos la oportunidad de sorprender tanto a una audiencia como cuando presentamos datos.

Es ese momento mágico en el que demostramos al departamento de producción el dineral que nos podríamos haber ahorrado, a los inversores el pastón que podrán ganar con nuestra idea o la catástrofe que podría ocurrir si tales o cuáles ingenieros no siguen nuestro protocolo de seguridad…

¿Y qué solemos hacer?
Encerramos nuestros datos llenos de potencial en aburridas tablas, gráficos de tartas de demasiadas secciones (Incluso en 3D, vade retro!) y convertimos el dato de impacto en un número más que pasará desapercibido.

Busca el impacto en tus datos
Si no estamos obligados por exigencias a mostrar todos los datos en nuestros informes, ¿por qué hacerlo? Los datos sirven para contar historias sobre cosas importantes. Sacarlas a la luz es lo primero que debemos hacer para ser creativos con los datos.

Compara creativamente
Una vez tienes claro el impacto de tu dato más importante busca con qué compararlo. Lo importante para comparar con potencia es que sea algo con lo que tu audiencia se haga una idea en su cabeza de la forma más gráfica posible. Cifras complejas como millones, toneladas, micras, nanosegundos…pueden ser difíciles de entender si no las comparas con algo que la audiencia conozca. Dales algo familiar que ya conozcan y la potencia de tus datos se multiplicará por diez.

  • No digas: “Esta pieza resistirá más de 80.000 kilómetros”; di: “Con esta pieza podrás dar dos vueltas completas a la tierra”.
  • No digas: “El saltador de Snowboard puede elevarse más de 9 metros”; di: “El saltador podría volar por encima de una casa de 3 pisos”.
  • No digas: “Se desperdicia más del 25% de la comida que se compra”; di: “Es como si saliera del supermercado con 4 bolsas y tirase una directamente a la basura”.

Algunos ejemplos
A continuación os dejo algunos ejemplos visuales que comparan datos de forma creativa y que, utilizando elementos que conocemos, nos ayudarán a reconocer el impacto de la historia que cuentan.

1¿Cómo dice que la tiene?
A principios de año, el British Journal of Urology publicó los resultados de una encuesta a más de 15.000 hombres de todo el mundo para determinar (de una vez por todas) el tamaño medio del pene humano. Los resultados fueron: pene fláccido unos 9 centímetros de media; pene erecto: unos 13 centímetros. Por si no os ha quedado claro, Mashable publicó unas divertidas gráficas comparando con objetos cotidianos como piezas de lego. Podéis ver todos en http://mashable.com/2015/03/03/penis-size-guide/

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Lego azul, en estado normal. Lego rojo, on fire.

2¿Cuánta droga puedo comprar (sin que me encierren)?
Ante la cantidad de quejas de los detenidos que no se aclaraban acerca de la cantidad de marihuana que podían comprar cuando la nueva ley sobre tenencia salió a la luz, a la policía se le ocurrió hacer unos carteles que comparasen las cantidades máximas con un popular bollo típico de Portland: el donut Vudú. Como todo el mundo se come uno para desayunar y saben cuánto ocupa y cuánto pesa, la policía lo usó de unidad de medida universal. Ahora los fumetas de oregón viven mucho más tranquilos.

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En Portland la droga se mide en bollos.

3¿Cómo demonios es de grande Plutón?
Desde que pasó la sonda New Horizons cerca (bueno, a 12.500 km, creo, en metro no llegas) de Plutón, el pequeño ex-planeta se ha convertido en una celebridad. Pero si es un planeta enano ¿de qué estamos hablando?¿Es como Zaragoza?¿Como un Rottweiler?¿Como Beyoncé? En la siguiente imagen os podréis hacer una idea donde comparan un balón de pilates con una manzana. No podríais tener Plutón en el salón de casa, pero tampoco es para tanto.

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A los políticos no les gusta Plutón porque no se pueden hacer aeropuertos de lo pequeño que es.

4¿Tenían mérito los antiguos balleneros?
Francamente, sí. No me malinterpretéis: no me gusta que maten ballenas, pero cuando veáis esta comparación de tamaños, entenderéis lo que os digo. A ver si tendríais ahora coj***s de acercaros remando con unos arponcitos. Ah, la imagen también demuestra por qué Byce Dallas Howard no podría salir huyendo con esos taconazos. Si tenéis que explicar lo grande que es algo, esta es la clave.

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5¿Es barata la comida basura?

Y por último un ejemplo de una empresa norteamericana que ayuda a la gente a adelgazar y utiliza la excusa del bolsillo para crearnos mala conciencia. ¿Es la comida basura tan barata como la pintan? Si vemos la comparativa, no lo parece…

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Para la operación bikini viene muy bien.

En resumen. Las comparaciones no son odiosas cuando pueden ayudarnos a dar un empujón visual a nuestros argumentos y conectar de manera potente y emocional con nuestra audiencia. ¡¡No te cortes y compara!!

¡Pasadlo bien en vuestras vacaciones y feliz verano a todos!

 

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[Créditos: Imagen de cabecera diseñada por el autor para este artículo con elementos de All Free Download y ShutterStock. Elementos extraidos de Spark People, Mashable, Visual News y makeapowerfulpowerpoint.com.]