Un joven ejecutivo telefoneó un día a su representante en el extranjero y anunció lacónicamente: “Llamando para dar instrucciones. Esta llamada no durará más de tres minutos. Yo hablaré y usted no deberá interrumpirme. Cualquier comentario o duda que tenga usted que exponer, deberá transmitírmelo más tarde por email.”
Y dicho esto, empezó a transmitir su mensaje. Pero lo hizo tan rápido que no agotó los tres minutos. “Tenemos aún veinte segundos”, le dijo a su interlocutor. “¿Tiene usted algo que decir?”
“Sí”, respondió el otro. “Ha hablado usted tan deprisa que no he podido comprender una sola palabra”.
—Anthony de Mello, “La oración de la rana (2)”
Desgraciadamente, asistimos a demasiadas presentaciones en las que el orador habla tan rápido que no nos da tiempo a asimilar sus ideas. Las transparencias pasan volando por la pantalla a velocidad de vértigo. No hemos terminado de interpretar un gráfico o de captar un concepto, cuando ya aparece la siguiente transparencia cargada de nuevas ideas, textos y diagramas. Así no hay quien comprenda ni recuerde nada. Al poco rato, nos desmoralizamos y terminamos desconectando.
Las pausas constituyen un potente recurso para transmitir un mensaje a la audiencia
Debemos aprender a intercalar pausas dentro de nuestras presentaciones. Algo aparentemente tan sencillo como guardar silencio durante más de tres segundos resulta sin embargo de una dificultad apabullante subidos a un escenario. Sin embargo, las pausas son tan valiosas y mejoran tanto un discurso, que debemos esforzarnos por incluirlas con naturalidad.
Recuerda, en tu próxima presentación, pulsa el botón de pausa.
Pautas para ensayar tus presentaciones

19:54
G. Jiménez
Muy buen consejo y reflexión final; es cierto que en el momento que llegues a controlar los silencios, se ganará en autoconfianza (o la necesitarás para tener el valor de hacer esas pausas) x)
Gracias por este magnífico blog Gonzalo!
18:02
Jesús
secundo la moción :P
esto de ir demasiado rápido es algo que me pasaba en mis primeras presentaciones… o cuando daba alguna clase
13:40
Javier Megias Terol
Estupendo!. La verdad es que solemos considerar el silencio como algo incomodo, cuando es una estupenda herramienta para captar la atención… hace algun tiempo una persona que me dio un curso sobre comunicación decía: “utiliza el silencio como un látigo”… gran frase.
Además, es especialmente útil en las negociaciones, hace algun tiempo trataba el tema en http://www.javiermegias.com/blog/2009/06/el-poder-del-silencio/
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