Cómo el storytelling puede cambiar la química del cerebro de tu audiencia

“No vivimos nuestras vidas en listas de viñetas; la vivimos en imágenes e historias.”
Cliff Atkinson, Beyond bulletpoints

El Dr. Paul Zak es pionero en el campo de la neuroeconomía: estudia las raíces neuroquímicas de la toma de decisiones humana en el contexto de la conducta económica. En su trabajo más reciente investiga la influencia del storytelling en la química cerebral con resultados verdaderamente sorprendentes.

 

LA NEUROQUÍMICA DE LA EMPATÍA, EL STORYTELLING Y EL ARCO DRAMÁTICO

El vídeo anterior muestra en primer lugar una corta historia con una fortísima carga emocional acerca de un padre y su hijo Ben, un niño de dos años enfermo terminal. El Dr. Zak monitorizó la actividad neuronal de cientos de personas mientras veían la historia de Ben. Descubrió que incluso la forma narrativa más sencilla puede evocar potentes respuestas empáticas asociadas con ciertas sustancias neuroquímicas: oxitocina y cortisol.

El cortisol es una hormona que enfoca nuestra atención en algo importante y se correlaciona con nuestra sensación de estrés negativo o distrés: cuanto mayor distrés experimentamos, mayor cantidad de cortisol se libera. La oxitocina (la molécula del amor) es una hormona asociada con el cuidado maternal, la conexión y la empatía. Aumenta la confianza y reduce el miedo social. Los niveles de oxitocina se correlacionan con nuestra sensación de empatía. Cuanta más oxitocina se libera, mayor es la empatía y más generosos nos sentimos.

Para producir estas respuestas empáticas las historias deben cumplir dos condiciones:

  1. La historia debe enganchar completamente a la audiencia.
  2. La historia debe seguir el arco dramático clásico perfilado hace 150 años por el dramaturgo Gustav Freytag e ilustrado en la figura superior de esta entrada.

Estas respuestas neuroquímicas pueden a su vez traducirse rápidamente en acciones concretas: las personas que habían generado mayores cantidades de cortisol y oxitocina se mostraron más generosas a la hora de donar a caridad o de regalar dinero.

Por el contrario, según la investigación, las historias que no siguen el arco dramático de incidente/climax/resolución, sin importar lo tristes o alegres que sean, producen poca o ninguna respuesta emocional o química y por consiguiente no provocan ninguna acción en la audiencia.

En definitiva, los niveles de oxitocina actuaron como predictores de la cantidad de dinero que donarían o regalarían los sujetos del estudio.

EL STORYTELLING CAMBIA EL COMPORTAMIENTO AL CAMBIAR LA QUÍMICA DEL CEREBRO

Las historias son poderosas porque nos transportan a los mundos de otras personas y al hacerlo cambian la manera como funciona nuestro cerebro, afectando a su neuroquímica. Ser humano es conectar y empatizar con otras personas. Conecta con tu audiencia a través de las historias.

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