En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos:
“¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?”
—Lucas 11, 11-12
¿Por qué entonces, si sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuando os piden una presentación daréis un documento?
La paradoja de la presentación-documento
Cuando asisto a cursos o a conferencias, resulta frecuente encontrarme con que anticipadamente recibo las transparencias impresas o en CD. El problema radica en que tras el uso abusivo y omnipresente de PowerPoint en aulas y salas de conferencias durante más de veinte años, se ha alcanzado el convencimiento tácito de que es imposible hacer una presentación sin transparencias. Y lo que es peor, no sólo se asume sin reservas que utilizarás transparencias, sino que además éstas servirán a los asistentes para que posteriormente revisen los contenidos de tu presentación y, rizando el rizo, para que les aprovechen a los que no pudieron asistir.
Se plantea por tanto una paradoja: ¿puede el mismo conjunto de transparencias servir simultáneamente para la presentación oral y como documento? La respuesta es un rotundo y definitivo NO. Ante esta encrucijada se nos ofrecen tres posibles salidas:
Toma partido: o Word o PowerPoint
Cuando a Jesús le formularon la pregunta/trampa de si los judíos debían pagar impuestos a Roma, respondió con una de las frases más ingeniosas de la Historia: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es Dios”. Cuando tengas que presentar, utiliza PowerPoint (o tu slideware preferido) para crear transparencias adecuadas para ello. Cuando tengas que repartir un documento, prepara uno en Word, no en PowerPoint, y reparte un documento. Pero nunca, nunca intentes servir a dos señores. Elige: o Word o PowerPoint.

1:22
aspulido
No olvides la solución intermedia recomendada por Garr Reynolds, proporcionar las transparencias con notas del orador (ppt) para satisfacer a ambos bandos. El problema que tiene esto es que supone el trabajar el doble sobre todo si eres de los que usas las notas del orador como guión. Que para eso están.
Por cierto, estuve en la presentación de Seguridad de Aplicaciones Web y me gustó. No solo porque fue excelente que lo fue, sino porque es de las pocas veces en que alguien en España lleva a la práctica lo que pienso desde hace tiempo y lo que he leído. Con tu blog ya nadie debería tener excusa para esas presentaciones insufribles que padecemos.
15:03
Gonzalo Álvarez Marañón
No olvido esa solución intermedia, pero confieso que no me gusta. Considero que es mejor preparar un documento autónomo, con todos los detalles de la charla, aunque sea trabajar el triple. Pero ahí radica precisamente la diferencia entre una buena presentación y una gran presentación inolvidable. Mi última entrada trata precisamente este tema.
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10:37
Bea
Palabra de Dios, Amén.
Lo has clavado, Gonzalo, tienes más razón que un santo. Si te hicieran caso, cuánto más fácil sería nuestra vida.
Bea
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