Todos sentimos nervios al hablar en público. De hecho, es la respuesta natural de nuestro cuerpo ante una situación de tensión. Queremos hacerlo bien. Nos hemos preparado lo mejor que hemos podido. Está en juego algo importante: una oportunidad de negocio, una beca de investigación o, simplemente, mi reputación como experto. En esas circunstancias, todo nuestro sistema nervioso pasa a funcionar en «modo alerta» y comenzamos a sentir el efecto de la adrenalina en nuestro torrente sanguíneo. Como digo, se trata de un proceso natural y totalmente normal.

Aun así, todos preferimos sentirnos tranquilos antes que nerviosos. Sabemos que si nos mantenemos serenos cometeremos menos errores y resultaremos más atractivos para nuestro público. De ahí que nos esforcemos por reprimir ese nerviosismo o, al menos, por controlarlo en la medida de lo posible.

Para ayudarte a estar tranquilo en tu próxima presentación, he recopilado en esta entrada los cuatro trucos psicológicos más eficaces que conozco. A cada uno de ellos le he dedicado una entrada anterior en este blog. Hoy te los ofrezco juntos y resumidos para mayor comodidad. ¡Empecemos!

Truco psicológico número uno: mantén tu mente y tu cuerpo en el momento presente
Quizá no seas consciente de ello, pero en el momento en que te sientes presa de los nervios, tu mente ha abandonado el momento presente. Aunque no te lo parezca, no estarás prestando atención a tu público ni a tu presentación, sino que estarás completamente absorto en las extrañas sensaciones que recorren tu cuerpo y en el torbellino de pensamientos desagradables que las acompaña. Para evitar este tipo de sufrimientos innecesarios, recuerda mantener tu mente en el mismo lugar en que se encuentre tu cuerpo. Hazlo en tres pasos.

En primer lugar, toma conciencia de tu cuerpo. Por ejemplo, siente si mantienes la mandíbula relajada o tensa. Repara en la posición de tus brazos: ¿están cruzados o sueltos a lo largo del cuerpo? Después, toma conciencia del lugar donde se encuentra tu cuerpo: ¿dónde estás? ¿estás en tu camerino?, ¿en la primera fila de la platea?, ¿en un ala del escenario, a punto de aparecer ante el público? Por último, reúne tu conciencia de las sensaciones de tu cuerpo y tu conciencia del lugar en el que te encuentras. Al hacerlo, notarás cómo esta forma de practicar tu presencia consciente expulsa toda representación mental de fracasos y percances. Estarás concentrado en el presente, dirigiendo cuerpo y mente hacia lo único que importa en ese momento: ofrecer a tu audiencia la mejor presentación posible.

Truco psicológico número dos: respira hondo y despacio para exhalar tus nervios
Antes de salir a escena, en un momento de tranquilidad en tu camerino, en el cuarto de baño o en un ala del escenario, inspira profunda, lenta y suavemente. Una vez completada la inhalación, permite que la exhalación se desencadene naturalmente y arrastre con ella los nervios y la inseguridad fuera de ti. Exhala por la boca relajadamente y sin tensión. No fuerces la exhalación. Imagina que con ella se alejan y mueren todas aquellas sensaciones que te hacían dudar de tu capacidad para hacer una buena presentación. Otórgate el tiempo suficiente para hacer diez respiraciones de este tipo. Y mejor si estás sentado. Al cabo del proceso, regresa a tu respiración normal.

Truco psicológico número tres: no te esfuerces por hacer que tus nervios desaparezcan
Esforzarse por no tener miedo aumenta el miedo, así de sencillo. Es igual que cuando te piden que no pienses en un elefante rosa. ¡Escuchar la petición hace que pienses justamente en eso! Empeñarte en no querer sentir miedo simplemente mantiene el miedo en el foco de tu conciencia. Es el camino equivocado. En lugar de esforzarte por vencer el miedo y no sentirte nervioso, concéntrate únicamente en seguir con tu presentación a pesar de sentir miedo. Si te das cuenta, esto es justo lo contrario de lo que hacemos habitualmente, y por eso funciona. Sigue adelante. Habla. Comunica. Y haz justo lo contrario de lo que el miedo, los nervios y la timidez dicen que hagas. ¡Habla, aunque sigas sintiendo el miedo a hablar! De esta manera verás que el miedo no es más que un farol, pues no te impide actuar. De hecho, ¡estarás hablando!

Cuando prosigas con tu presentación a pesar del miedo, notarás que todos los elementos corporales y vocales que intervienen en la comunicación (tu voz, tu postura, tus expresiones faciales, etc.) se contagiarán de esta valentía y actuarán con un valor renovado. Será como si tú mismo te oyeses hablar y tus emociones exclamasen: «¡Si la voz puede superar los nervios, nosotras también!». Sentirás que todo tu ser recupera la compostura.

Truco psicológico número cuatro: no te sientas culpable si no has podido prepararte bien
El mejor antídoto contra el miedo a hablar en público es la preparación. Dicho esto, cabe la posibilidad de que en alguna ocasión no te hayas preparado suficientemente. En ese caso sólo te puedo decir una cosa: a lo hecho, pecho. Sentirte culpable por no haberte preparado lo suficiente no te ayuda en absoluto. Asúmelo y esfuérzate sólo por hacerlo lo mejor que puedas. Eso es lo único que está a tu alcance en ese momento.

Desarrolla tu presentación con naturalidad y excúsate por los errores ostensibles que pudieras cometer (y recuerda no señalar aquellos que nadie advierta). Sobre todo, no albergues sentimientos de culpa ni te hagas reproches por lo que debiste hacer y no hiciste. De lo contrario, tu actitud y tu conducta muy probablemente lo transmitan, y tu audiencia entenderá casi inconscientemente que te has considerado derrotado desde el principio. Acepta tus circunstancias y avanza como recomiendo en el truco número dos: sigue con tu presentación a pesar de sentirte nervioso.

¡Ahí los tienes! Cuatro trucos psicológicos que te ayudarán a controlar los nervios al hablar en público. Ahora solamente tienes que ponerlos en práctica para ver los resultados. Recuerda: nada cambiará si no cambias nada. Cuando te sientas nervioso ante tu próxima presentación, ya sabes lo que debes cambiar: la forma en que te relacionas con esos nervios. ¡Adelante!

 

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